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| Reunión de un negociador de Omán con enviados de E.U. en Ginebra. Foto: REUTERS |
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, lanzó este martes una advertencia directa contra Estados Unidos en medio de la reanudación de conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní. Sus declaraciones coincidieron con el despliegue militar estadounidense en la región y con la segunda ronda de negociaciones celebrada en Ginebra bajo mediación del Sultanato de Omán.
Durante un discurso público, Jamenei se refirió al envío de un portaviones estadounidense a Oriente Medio y afirmó que Teherán posee la capacidad de responder con contundencia. “Oímos todo el tiempo que Estados Unidos ha enviado un buque de guerra. Un buque de guerra es efectivamente un arma peligrosa, pero más peligrosa es el arma capaz de hundirlo”, aseguró. El mensaje elevó la tensión en un contexto marcado por presiones diplomáticas y movimientos militares simultáneos en el Golfo Pérsico.
Maniobras en el estrecho de Ormuz
Las declaraciones del líder iraní coincidieron con el inicio de ejercicios militares de los Guardianes de la Revolución, que motivaron el anuncio del cierre parcial de zonas del estratégico estrecho de Ormuz por razones de seguridad. Medios estatales informaron que algunas áreas marítimas quedarían restringidas para garantizar la navegación durante las maniobras, aunque no se precisó cuánto tiempo duraría la medida.
El estrecho es una de las rutas energéticas más sensibles del mundo y su interrupción, incluso parcial, suele generar inquietud en los mercados internacionales y en la comunidad diplomática, dado su papel en el tránsito de petróleo y gas.
En paralelo, Teherán reiteró su posición respecto a las negociaciones nucleares. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baqaei, sostuvo que cualquier acuerdo con Washington deberá incluir el levantamiento de sanciones económicas. “El levantamiento de las sanciones es indisociable de cualquier acuerdo sobre la cuestión nuclear”, afirmó en un mensaje difundido por medios oficiales.
Presión desde Washington
Las tensiones diplomáticas también han sido alimentadas por declaraciones recientes del presidente estadounidense, Donald Trump, quien señaló que un cambio de gobierno en Irán sería “lo mejor que podría pasar”. El mandatario hizo el comentario el 13 de febrero tras ordenar el envío de un segundo portaviones a la región para aumentar la presión sobre la república islámica.
Trump reiteró además que alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear es prioritario, pero advirtió que de no lograrse las consecuencias serían “muy traumatizantes” para Irán. Sus declaraciones se producen después de semanas de tensión interna en el país persa y en medio de críticas internacionales por la respuesta de las autoridades iraníes a protestas recientes.
Avances en las conversaciones
Pese al clima de confrontación, las negociaciones indirectas avanzaron en Ginebra durante unas tres horas y media. Fuentes de ambas delegaciones señalaron que se logró consenso en torno a principios generales para un posible acuerdo nuclear, aunque los detalles siguen en discusión.
Las reuniones se realizaron mediante intercambio de mensajes a través del Sultanato de Omán, que actúa como mediador. Desde la parte iraní indicaron que el diálogo mantuvo un tono técnico en temas como el levantamiento de sanciones y los compromisos nucleares, mientras que fuentes estadounidenses apuntaron que Teherán podría presentar propuestas más concretas en las próximas semanas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, calificó el encuentro como constructivo y destacó “buenos avances” en la definición de objetivos comunes, aunque reconoció que persisten puntos por resolver antes de alcanzar un acuerdo definitivo.
Escenario de tensión y diplomacia
La ronda negociadora estuvo liderada por el canciller iraní, Abás Araqchí, mientras que la delegación estadounidense incluyó al enviado especial Steve Witkoff y al asesor político Jared Kushner. El diálogo se desarrolló bajo el telón de fondo de las maniobras militares iraníes y el refuerzo de la presencia naval estadounidense en la región.
Antes de las conversaciones, Jamenei criticó la postura de Washington, acusando a Estados Unidos de intentar fijar de antemano el resultado del proceso negociador, lo que calificó de “incorrecto y estúpido”. La afirmación refleja el persistente choque de posturas entre ambos países, que combinan la presión estratégica con la búsqueda de acuerdos diplomáticos.
Entre la confrontación y la negociación
La jornada dejó en evidencia el delicado equilibrio entre tensión militar y diplomacia que define la relación entre Washington y Teherán. Mientras las amenazas retóricas y los movimientos militares elevan la presión, los avances en la mesa de diálogo muestran que ambas partes mantienen abierta la vía negociada.
El futuro de las conversaciones dependerá de la capacidad de alcanzar compromisos en torno al levantamiento de sanciones y las garantías sobre el programa nuclear. Por ahora, el escenario sigue marcado por la incertidumbre, con la posibilidad de nuevos encuentros en las próximas semanas y la expectativa de propuestas más detalladas que permitan avanzar hacia un acuerdo.

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