Kevin Acosta, el niño con hemofilia que murió tras un accidente y en medio de denuncias por falta de medicamento


La historia de Kevin Arley Acosta Pico, un niño de siete años diagnosticado con hemofilia, ha generado conmoción nacional tras su fallecimiento el pasado 13 de febrero en Bogotá. Su muerte ocurrió luego de un accidente en bicicleta y en medio de denuncias de su familia sobre presuntas fallas en la entrega oportuna del tratamiento que requería por su enfermedad.

Kevin vivía con su madre, Katherine Pico, y estaba afiliado al régimen subsidiado en la Nueva EPS. Desde 2019 recibía manejo profiláctico mensual para tratar su hemofilia, una enfermedad genética que afecta la capacidad de coagulación de la sangre y que puede provocar hemorragias graves ante golpes o lesiones.

De acuerdo con el informe técnico divulgado por Nueva EPS, el menor recibió tratamiento continuo hasta diciembre de 2025, y la última dosis certificada fue aplicada el 14 de diciembre. Sin embargo, su madre ha señalado que el medicamento profiláctico —Emicizumab— no le fue suministrado nuevamente desde el 12 de diciembre, pese a que debía administrarse cada 28 días.

A mediados de noviembre, la madre solicitó un traslado temporal de residencia desde Pitalito (Huila) hacia Charalá por un periodo de cuatro meses. Según la EPS, se realizó la articulación con un prestador para continuar el tratamiento y se agendó una cita para el 27 de enero. No obstante, la entidad indicó que el 28 de enero la madre pidió finalizar ese traslado, lo que habría generado retrasos administrativos en la programación del siguiente ciclo del medicamento.

El 8 de febrero, Kevin sufrió un accidente mientras montaba bicicleta en un polideportivo. Según el reporte médico, cayó desde una altura aproximada de 1,5 metros y presentó un trauma craneoencefálico con pérdida transitoria del conocimiento, seguida de episodios de somnolencia, desorientación y agitación.

Esa misma noche fue llevado al ESE Departamental San Antonio de Pitalito. Ante la complejidad del cuadro clínico y la necesidad de atención especializada, cerca de las 11:30 p.m. se inició el trámite de remisión a un centro de mayor nivel. El traslado se concretó el 9 de febrero a las 4:30 p.m., cuando fue ingresado a la Unidad de Cuidado Intensivo Pediátrico del Hospital de la Misericordia, en Bogotá. En la capital recibió atención por parte de equipos de Neurocirugía, Oncohematología, Cuidado Intensivo, Cardiología Pediátrica, Nutrición Clínica y Psicología. También se activó la línea especializada en hemofilia y se le administró Factor VII recombinante (NovoSeven), medicamento utilizado en pacientes con trastornos de coagulación.

Pese a los esfuerzos médicos, Kevin falleció el 13 de febrero. Según la EPS, la muerte fue secundaria al trauma craneoencefálico severo. No obstante, el reporte definitivo está sujeto al resultado de la necropsia médico-legal.

Para su madre, la pérdida tiene una explicación distinta. En entrevistas concedidas a medios de comunicación, Katherine Pico ha insistido en que la ausencia del medicamento profiláctico durante casi dos meses dejó a su hijo en mayor vulnerabilidad frente a una lesión. “Jugaba con los amigos, yo siempre estaba pendiente de él, estaba cerca. Era un niño normal, no era para tenerlo encerrado. Murió por la falta del medicamento”, afirmó.

Especialistas en hematología explican que la profilaxis en pacientes con hemofilia no elimina por completo el riesgo de sangrado, pero sí reduce significativamente la probabilidad de hemorragias graves y mejora la calidad de vida. Gracias a estos tratamientos, muchos niños con esta condición pueden realizar actividades físicas con ciertas precauciones y bajo seguimiento médico.

El caso ha puesto sobre la mesa el debate sobre la continuidad en la entrega de medicamentos para enfermedades huérfanas y la coordinación administrativa entre prestadores cuando se presentan cambios de residencia. Mientras las autoridades avanzan en la revisión de lo ocurrido, la historia de Kevin se ha convertido en símbolo de una discusión más amplia sobre el acceso efectivo a tratamientos vitales en el sistema de salud colombiano.


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