En su intervención, Petro aseguró que las amenazas en su contra obligaron a su equipo a reforzar los esquemas de seguridad y modificar itinerarios de desplazamiento, incluso en el trayecto previo a su llegada a la capital cordobesa. Según relató, las circunstancias implicaron cambiar rutas aéreas y prolongar el recorrido durante varias horas para garantizar su protección y la de su familia.
“Ni siquiera donde tenía que aterrizar prendieron luces. Por la mañana tampoco aterricé donde tenía que aterrizar, porque al helicóptero le iban a disparar con mis hijos también”, afirmó el jefe de Estado ante sus ministros, al referirse a lo que calificó como una situación de alto riesgo. Petro añadió que llevaba días “escapando de que me maten” y atribuyó su retraso en Montería a las medidas adoptadas por su equipo de seguridad.
El mandatario también sostuvo que ordenó la salida de algunos miembros de la Policía Nacional tras detectar presuntas irregularidades en su conducta. Entre los casos mencionó el de un general que, según él, habría recibido instrucciones para sembrar sustancias psicoactivas en su vehículo con el propósito de afectar su imagen y frustrar una eventual reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca. De acuerdo con lo expresado por Petro, varios funcionarios fueron destituidos después de confirmarse la supuesta conspiración, que habría buscado desestabilizar su agenda internacional.
Más allá de las denuncias, la sesión del Consejo se concentró en evaluar la respuesta del Gobierno frente a la emergencia climática en Córdoba, considerada una de las más severas en los últimos años. Petro reiteró la necesidad de adoptar instrumentos extraordinarios de financiación para atender a las comunidades afectadas y acelerar la recuperación de la región.
Durante la misma jornada, el presidente aprovechó para referirse a otro tema clave de su agenda: el futuro de la expedición de pasaportes en Colombia. Confirmó que el diseño del nuevo documento ya está listo y que comenzará a emitirse después de abril de 2026, cuando expire el contrato prorrogado con la empresa Thomas Greg & Sons. La producción y gestión de las libretas pasarán a manos de la Imprenta Nacional de Colombia, con apoyo técnico de la Casa da Moeda S.A. de Portugal.
El mandatario explicó que esta decisión busca fortalecer el control estatal sobre la emisión de documentos oficiales y reducir riesgos asociados a la corrupción. Aunque mostró una carpeta con el boceto del nuevo pasaporte, aclaró que no puede divulgarlo públicamente por restricciones administrativas. “Nos sancionan si presento mucho el asunto, pero tengo aquí un archivo. El cuarto mejor del mundo. Quité la corrupción y vamos a tener el cuarto mejor del mundo”, señaló.
Petro insistió en que existían intereses para mantener el contrato anterior y vinculó el tema con la necesidad de proteger información estratégica del Estado. Cuestionó que la empresa que venía operando el servicio también manejara software relacionado con procesos electorales, y reiteró su intención de cambiar ese esquema.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó que el nuevo modelo de pasaportes cumplirá altos estándares internacionales y aseguró que las tarifas para los ciudadanos solo se ajustarán conforme al Índice de Precios al Consumidor (IPC). Con ello, el Gobierno busca garantizar la calidad del documento y proteger el patrimonio público.
La reunión en Montería evidenció así una agenda marcada tanto por la atención a la emergencia climática como por anuncios políticos y administrativos de alcance nacional, en medio de declaraciones que abren un nuevo capítulo de controversia sobre la seguridad presidencial y las decisiones institucionales del Ejecutivo.

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