Según relataron personas que se encontraban en el lugar, el joven sufrió un colapso repentino mientras entrenaba. Testigos aseguraron que quienes estaban presentes intentaron auxiliarlo de inmediato, aunque señalaron dificultades para brindar atención efectiva en medio de la emergencia. La situación generó preocupación entre los asistentes, quienes afirmaron que los minutos posteriores al incidente estuvieron marcados por la incertidumbre y la desesperación.
Uno de los testimonios que ha tenido mayor difusión en redes sociales es el de Andrés Montoya, quien se identificó como amigo cercano de la víctima. A través de su cuenta de Instagram, expresó su inconformidad frente a la respuesta que —según él— recibió Sebastián. “Realmente me causa mucho dolor ver que fue la negligencia de Smart Fit por no tener personas preparadas para este tipo de situaciones y con los equipos correspondientes”, afirmó. Aunque Montoya reconoció que no es posible asegurar que el desenlace hubiera sido distinto, sostuvo que una atención diferente pudo haber ofrecido otra posibilidad de resultado.
El denunciante también señaló que, durante cerca de media hora, algunas personas intentaron realizar maniobras de reanimación mientras discutían la posibilidad de trasladar al joven a un centro hospitalario cercano. De acuerdo con su versión, el gimnasio no permitió moverlo del lugar, pese a que —según dijo— un uniformado que acudió al sitio manifestó que no existía impedimento para hacerlo. Montoya destacó que el Hospital de Suba se encuentra a corta distancia del establecimiento, lo que alimentó las críticas y cuestionamientos sobre la gestión de la emergencia.
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Usuarios y miembros de la comunidad fitness expresaron indignación, especialmente por la decisión del establecimiento de abrir sus puertas con normalidad al día siguiente del hecho. Algunos comentarios apuntaron a la falta de un pronunciamiento inmediato o de gestos simbólicos en memoria del joven, lo que intensificó el debate sobre la responsabilidad empresarial ante este tipo de situaciones.
Frente a las denuncias y señalamientos, Smart Fit Colombia emitió un comunicado en el que explicó su versión de lo ocurrido. La cadena informó que Juan Sebastián Anzola Quintero presentó de manera súbita un paro cardiorrespiratorio mientras entrenaba y que su equipo de brigadistas certificados actuó de inmediato siguiendo los protocolos establecidos. Según el pronunciamiento, se realizaron maniobras de reanimación y se utilizó un desfibrilador externo automático (DEA), mientras se activaba el protocolo de emergencia para la atención médica. Sin embargo, la compañía indicó que el fallecimiento se produjo antes de que pudiera concretarse el traslado a un centro asistencial.
La empresa expresó sus condolencias a los familiares, amigos y allegados de la víctima y lamentó profundamente lo sucedido. Entretanto, el caso ha reavivado la discusión sobre las condiciones de seguridad, la preparación del personal y la disponibilidad de equipos de atención inmediata en escenarios deportivos, así como la importancia de contar con protocolos claros para enfrentar emergencias médicas en espacios de alta concurrencia.

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