Alerta en Cartagena: evacuación preventiva en islas por deterioro del clima y fuerte oleaje


El endurecimiento de las condiciones climáticas en el Caribe colombiano obligó a las autoridades marítimas a adoptar medidas extraordinarias en Cartagena y sus zonas insulares. Ante el incremento del viento y el oleaje provocado por el fortalecimiento de un frente frío, la Capitanía de Puerto ordenó la evacuación total de personas en las islas del Rosario, Barú y Tierra Bomba, en una decisión preventiva orientada a salvaguardar la vida de residentes, trabajadores y turistas.

Según el reporte oficial, las condiciones meteorológicas y meteomarinas han continuado deteriorándose, con especial impacto previsto entre martes y jueves. Los análisis más recientes indican que la velocidad del viento ha ido en aumento y que el oleaje podría superar los tres metros de altura tanto en mar abierto como en áreas insulares. Este panorama elevó el nivel de riesgo para la navegación y para quienes permanezcan en estas zonas, lo que motivó la emisión de la orden de evacuación.

La instrucción establece que el proceso debía completarse sin excepción antes de la medianoche del 8 de febrero. La disposición abarca a todos los grupos presentes en las islas —desde población local y trabajadores hasta visitantes y huéspedes— y es de obligatorio cumplimiento. Las autoridades enfatizaron que acatar las directrices permitirá reducir la probabilidad de emergencias derivadas del deterioro progresivo del clima y del estado del mar.

En paralelo, la Capitanía de Puerto recalcó la importancia de que el traslado se realice de forma ordenada y bajo supervisión, reiterando que la prioridad es garantizar la integridad de quienes se encuentren en las zonas afectadas. La decisión impacta especialmente al sector turístico, que ha debido suspender operaciones en varias áreas mientras se completa el proceso de evacuación y se evalúa la evolución de las condiciones ambientales.

El sistema de banderas marítimas refleja la situación actual. En la bahía interna de Cartagena se mantiene la bandera amarilla, lo que permite la navegación, pero únicamente bajo estrictas medidas de seguridad. Las autoridades insisten en que capitanes y operadores deben evaluar permanentemente las condiciones antes de zarpar, ya que los cambios meteorológicos pueden presentarse de manera súbita.

En contraste, la zona insular y Playa Blanca se encuentran bajo bandera roja, señal que implica la prohibición total del embarque y desembarque de pasajeros y la suspensión de las actividades turísticas hasta nueva orden. Esta restricción busca anticipar incidentes asociados al incremento del oleaje y a las intensas ráfagas de viento previstas para las próximas horas.

El mensaje institucional difundido por la Secretaría de Turismo subraya que, aunque la bahía interna permanece abierta con limitaciones, las condiciones actuales de viento, mar de fondo y oleaje no son seguras para maniobras en áreas expuestas. Por ello, la Capitanía de Puerto ordenó de manera inmediata la prohibición de embarque y desembarque en Playa Blanca, una medida que seguirá vigente hasta que se determine que el riesgo ha disminuido.

Asimismo, la autoridad marítima advirtió que el incumplimiento de estas disposiciones puede derivar en sanciones administrativas conforme a la normativa vigente. Los capitanes y operadores turísticos deben mantenerse atentos a las comunicaciones oficiales a través del canal VHF marítimo, monitorear las condiciones del clima y acatar todas las directrices emitidas para evitar incidentes.

El monitoreo continuará de forma constante, y las autoridades no descartan la implementación de restricciones adicionales si el fenómeno climático se intensifica. Incluso, se ha señalado que podrían presentarse limitaciones para el retorno inmediato de pasajeros y turistas al continente en caso de agravarse la situación, lo que refuerza la necesidad de seguir las instrucciones de prevención.

La Capitanía de Puerto explicó que estas decisiones se fundamentan en el análisis técnico de las condiciones meteorológicas actuales y permanecerán vigentes mientras exista riesgo para la seguridad de la navegación y de las personas en el mar. La vigilancia seguirá siendo rigurosa y, ante cualquier variación del clima, se emitirán nuevas disposiciones para proteger la vida humana y minimizar los efectos de la emergencia.

En este contexto, la evacuación preventiva y la restricción de operaciones marítimas se convierten en herramientas clave para enfrentar el episodio climático. Las autoridades reiteran que la colaboración ciudadana y el respeto por las medidas adoptadas son fundamentales para garantizar una respuesta segura y efectiva frente a un entorno marítimo que continúa mostrando señales de inestabilidad.


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