El Gobierno Nacional anunció hoy una profunda revisión financiera y estratégica para afrontar un desbalance fiscal que se proyecta cerrará el año en 7,1 % del PIB, mucho más allá del techo establecido del 5,1 % en la regla fiscal vigente desde 2011
El Ministerio de Hacienda reveló que, ante una caída en los ingresos y un aumento de los compromisos del gasto público, Colombia fortalecerá su endeudamiento externo e interno. Se prevé la emisión de bonos por aproximadamente 2.400 millones de dólares y la contratación de préstamos por 1.000 millones adicionales con entidades financieras
A su vez, se elevará la colocación de títulos TES en el mercado local, pasando de 46,5 a 58 billones de pesos
El Ejecutivo justificó estas medidas con la activación de una “cláusula de escape” que suspende temporalmente la regla fiscal, permitiendo así manejar de manera más flexible el déficit del año
Sin embargo, analistas financieros advierten que este desequilibrio presupuestario podría perjudicar la confianza de los inversores y encarecer el costo del financiamiento del país.
Paralelamente, se anunció que a mediados de agosto se radicará ante el Congreso una nueva reforma tributaria con el objetivo de recaudar 26,3 billones de pesos para financiar el Presupuesto General de la Nación de 2026, cuyo monto asciende a 556,9 billones de pesos
Esta reforma incluiría gravámenes sobre dividendos, extracción de combustibles fósiles y grandes patrimonios, así como nuevas tasas para fusiones empresariales y tierras improductivas
Impacto político y económico inmediato
La decisión representa una encrucijada para el Gobierno navegando entre la urgencia fiscal y la percepción pública. Por un lado, el incremento del tamaño de la deuda pública genera presión sobre la calificación crediticia y aumenta los intereses futuros; por otro, la implementación de nuevos gravámenes podría reactivar la controversia social sobre carga impositiva en un contexto electoral.
Expertos señalan que la sostenibilidad fiscal requiere además una estrategia de crecimiento más vigorosa: aunque Colombia ha recuperado una tasa de crecimiento del 2,7 % del PIB en el primer trimestre de 2025, esta expansión sigue siendo frágil y sectorialmente desigual.
Por su parte, el Ministro de Hacienda tendrá la delicada tarea de equilibrar la lógica fiscal con las demandas sociales y políticas.
Este nuevo enfoque estratégico será clave en los próximos meses para la imagen del Gobierno ante inversionistas y ciudadanos, y marcará el tono de la agenda económica en el tramo final del mandato presidencial y en el tramo previo a las elecciones de 2026.
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