La presidenta del NDB, Dilma Rousseff, confirmó la incorporación de Colombia durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, destacando que se trata de un paso hacia una arquitectura financiera más multipolar. El ingreso permitirá al país acceder a créditos con tasas preferenciales para proyectos de infraestructura, salud, transición energética y conectividad nacional.
El proceso de adhesión se inició en mayo, tras la visita del presidente Petro a China, donde firmó la solicitud junto al ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas. Colombia se comprometió a aportar 512,5 millones de dólares al capital del banco, de los cuales 102,5 millones serán desembolsados en efectivo en los próximos seis meses.
Desde el Gobierno se ha presentado esta movida como una estrategia para diversificar las fuentes de financiamiento internacional y reducir la dependencia de organismos dominados por potencias occidentales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. “Es un paso clave para fortalecer la economía del país y abrir nuevas oportunidades de desarrollo”, expresó la canciller Laura Sarabia en un comunicado oficial.
Aunque la Cancillería ha insistido en que esta decisión no representa un desafío directo a Washington, analistas coinciden en que marca un reequilibrio geopolítico. La adhesión al NDB se suma a otros gestos recientes, como el memorando de entendimiento para ingresar a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, lo que refuerza los lazos con Pekín y Moscú.
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