Petro y Trump sellan un inesperado acercamiento tras reunión “extraordinaria” en Washington

Foto: Juan Diego Cano

La primera reunión presencial entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Estados Unidos, Donald Trump, dejó un balance ampliamente positivo para ambas delegaciones, al punto de que, en los círculos diplomáticos colombianos en Washington, el encuentro fue calificado como “excelente” y “extraordinario”, superando las expectativas iniciales.

El diálogo se desarrolló este martes 3 de febrero en la Oficina Oval de la Casa Blanca y marcó un giro significativo tras casi un año de tensiones abiertas, sanciones, descalificaciones públicas y un deterioro notorio de la relación bilateral. El propio embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña —considerado uno de los principales articuladores del encuentro— había advertido horas antes que los resultados podían ser impredecibles.

Sin embargo, la cita comenzó con señales de distensión. Petro llegó puntual, vestido con traje oscuro y corbata dorada, y fue recibido con un saludo cordial por Trump. Las primeras imágenes contrastaron con los duros cruces verbales del pasado, cuando el mandatario colombiano fue acusado de vínculos con el narcotráfico y, a su vez, respondió calificando a su homólogo de “grosero e ignorante”.

De acuerdo con fuentes cercanas a la delegación colombiana, el encuentro logró romper el hielo desde los primeros minutos. Petro abordó un punto personal que generó empatía inmediata: el atentado contra su vida denunciado desde 2018, una experiencia que Trump también vivió durante la campaña presidencial de 2024. A partir de ese punto común, la conversación fluyó hacia asuntos estratégicos.

Uno de los ejes centrales fue la lucha contra el narcotráfico, aunque el mandatario colombiano optó por un enfoque distinto al tradicional. Más que centrarse en cifras, Petro presentó imágenes y testimonios que buscaban mostrar el impacto humano del conflicto y la violencia asociada al negocio de la cocaína. También insistió en que los grandes capos no residen en Colombia, sino en ciudades como Dubái, Madrid o Miami.

Durante la conversación, Petro propuso avanzar hacia una política antidrogas “realmente eficaz”, basada en la erradicación voluntaria con apoyo del campesinado, la reducción efectiva de cultivos y una cooperación regional más estrecha con Venezuela, Ecuador y Estados Unidos. Según el balance colombiano, Trump mostró interés en verificar los datos y explorar mecanismos conjuntos de seguimiento.

En el plano regional, Venezuela ocupó un espacio relevante en el diálogo. Petro expuso la posibilidad de una integración energética entre el nororiente colombiano y el occidente venezolano, como una vía para impulsar la recuperación económica y facilitar una transición hacia energías limpias. En ese escenario, el grupo Ecopetrol fue presentado como un actor clave, con proyectos ya en marcha en gas, electricidad e hidrógeno verde.

El presidente colombiano destacó el potencial energético de La Guajira, capaz —según explicó— de abastecer a Colombia, Venezuela y generar excedentes exportables. Trump habría recibido con interés la información sobre la planta de hidrógeno verde inaugurada recientemente en Cartagena, una de las más grandes del continente.

Pese al historial de fricciones, temas sensibles como las elecciones en Colombia, la permanencia de Petro en la llamada “lista Clinton” o la revocatoria de su visa no hicieron parte de la agenda. Tampoco se discutió una mediación directa en la política interna venezolana, aunque sí proyectos concretos de integración económica.

El balance final dejó la sensación de un deshielo diplomático, sin desconocer que persistirán diferencias. Como se resumió desde el entorno presidencial colombiano, el encuentro no eliminó las tensiones, pero abrió un canal de diálogo pragmático entre dos líderes con visiones distintas que, por ahora, decidieron privilegiar la cooperación.


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