Energía, narcotráfico y frontera: los ejes estratégicos del nuevo diálogo Petro-Trump


Más allá del gesto político, la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca reveló una agenda concreta centrada en tres frentes estratégicos: la lucha contra el narcotráfico, la integración energética regional y la estabilidad en las fronteras de Colombia, particularmente con Ecuador y Venezuela.

El encuentro, celebrado este martes 3 de febrero en la Oficina Oval, se desarrolló en un ambiente reservado y sin acceso a la prensa, pero con la participación de altos funcionarios de ambos gobiernos. Por Colombia asistieron la canciller Rosa Villavicencio, el embajador Daniel García-Peña y el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, cuya presencia desde el inicio subrayó la importancia del componente de seguridad.

En materia de narcotráfico, el gobierno colombiano presentó un enfoque que busca alejarse de la retórica punitiva y concentrarse en resultados sostenibles. La estrategia expuesta apunta a reducir de forma efectiva las hectáreas de coca y la producción de cocaína mediante erradicación voluntaria, cooperación con comunidades campesinas y coordinación regional.

Según fuentes oficiales, Petro enfatizó que la erradicación forzada sin alternativas ha demostrado ser ineficaz y que los avances recientes, con miles de campesinos arrancando cultivos de raíz, representan un cambio de fondo. Este enfoque, reconoció, tiene efectos colaterales en países vecinos como Ecuador, por lo que insistió en la necesidad de una colaboración inmediata para evitar que la violencia se traslade a la frontera.

Precisamente, el tema ecuatoriano ocupó parte del diálogo. El mandatario colombiano expresó su preocupación por la desinformación y el riesgo de una escalada de tensión en la frontera común. El objetivo, señaló, es evitar cualquier escenario de confrontación militar y garantizar la vida de civiles y uniformados en ambos países, al tiempo que se avanza en la sustitución de economías ilegales.

Venezuela fue otro punto clave, aunque abordado desde una óptica económica y energética, más que política. Petro planteó la posibilidad de reactivar el occidente venezolano a través de una integración energética con Colombia, utilizando infraestructura existente en gas y electricidad como puente hacia una transición progresiva a energías limpias.

En este contexto, Ecopetrol fue presentada como un actor central. La empresa estatal colombiana ya cuenta con proyectos de energía limpia, entre ellos una planta de hidrógeno verde en Cartagena, desarrollada con participación de capital estadounidense. Trump habría mostrado especial interés en estos proyectos, en momentos en que Washington busca reconfigurar su relación energética con Venezuela.

La conversación también dejó claro que no se discutieron asuntos internos de política electoral colombiana ni sanciones personales contra el presidente Petro. En cambio, se abordó de manera general el impacto de las sanciones económicas, con una coincidencia en que estas no siempre generan los efectos deseados.

Pese a la presencia en la reunión de figuras críticas del mandatario colombiano, como el vicepresidente JD Vance, el senador Bernie Moreno y el secretario de Estado Marco Rubio, el diálogo se mantuvo enfocado y sin confrontaciones abiertas. Según el balance colombiano, las intervenciones de estos funcionarios fueron puntuales y no alteraron el tono del encuentro.

El resultado fue interpretado como un primer paso hacia una relación bilateral más pragmática, en la que persisten diferencias ideológicas, pero se reconocen intereses comunes en seguridad, energía y estabilidad regional. Para Colombia, el reto será traducir este acercamiento en cooperación concreta; para Estados Unidos, redefinir su estrategia hacia un aliado clave en América Latina en medio de un escenario geopolítico cambiante.


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