El desenlace evidencia la convergencia de factores deportivos y económicos que pesaron en el futuro del mediocampista. Sin embargo, la decisión no cayó bien entre los aficionados del Fluminense, equipo donde Arias alcanzó estatus de ídolo hasta pocos días antes de oficializarse su traspaso a uno de los clubes más poderosos de São Paulo.
La reacción trascendió los comentarios en redes sociales. En distintos sectores de la hinchada se registraron actos simbólicos de rechazo, como la quema de banderas con su imagen y la circulación de otras nuevas en las que su rostro aparecía rodeado de billetes, una muestra del malestar generado por su elección.
En el plano contractual, el Wolverhampton —cerca de la zona de descenso y tras reforzarse con el inglés Angel Gomes— determinó que Arias ya no era pieza central del proyecto deportivo. Una cláusula estipulaba que, si el Fluminense quería ejercer prioridad de recompra, debía igualar cada término ofrecido por el mejor postor, incluida la forma de pago.
La directiva carioca presentó una propuesta de 20 millones de euros (unos R$123 millones), pero esta quedó por debajo de los 25 millones ofrecidos por Palmeiras, según reportó ge.globo.com. Tras evaluar los riesgos financieros, el club optó por no comprometer su estabilidad presupuestaria para la temporada y se retiró de la puja.
Desde el entorno del jugador se asegura que uno de los principales temores de Arias era perder protagonismo en la selección colombiana. La reducción de minutos en Inglaterra y la eventual rebaja del 50 % de su salario en caso de descenso incrementaron la urgencia de buscar un cambio. El seleccionador Néstor Lorenzo habría manifestado inquietud por su falta de continuidad, lo que reforzó el objetivo del futbolista de recuperar ritmo competitivo antes del torneo internacional.
La relación emocional con Fluminense fue utilizada como argumento final para persuadirlo, recordándole una promesa verbal de volver a vestir la camiseta tricolor. No obstante, la posibilidad de competir en una liga de alto nivel y asegurar regularidad pesó más en la decisión, dada la prioridad de llegar en óptimas condiciones al Mundial.
El interés de Palmeiras fue impulsado personalmente por su presidenta, Leila Pereira, tras meses de seguimiento y contactos informales. La dirigencia interpretó la situación contractual y deportiva del jugador en Inglaterra como una oportunidad estratégica y logró presentar la propuesta más ventajosa para todas las partes.
Por su parte, el Wolverhampton ni siquiera consideró la oferta del Flamengo, que ascendía a 22 millones de euros, en parte por la histórica rivalidad con Fluminense, donde Arias es figura emblemática. Aunque el colombiano valoró el interés de su antiguo club, la diferencia económica y contractual resultó definitiva.
La transferencia, más allá de su impacto en el mercado, confirma la prioridad del futbolista: mantenerse competitivo en la élite sudamericana para seguir siendo protagonista con Colombia en la cita mundialista.

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