La advertencia, que estará vigente durante 60 días a partir del 16 de enero de 2026, señala la existencia de “situaciones potencialmente peligrosas” que podrían afectar a las aeronaves a todas las altitudes, tanto durante el sobrevuelo como en las fases de llegada y salida. La FAA advirtió, además, sobre posibles interferencias en los sistemas de navegación por satélite derivadas de estas operaciones militares.
Según explicó un portavoz del organismo, los avisos de vuelo abarcan áreas específicas del espacio aéreo de México, Centroamérica, Panamá, las regiones de información de vuelo de Bogotá y Guayaquil, así como zonas oceánicas del Pacífico oriental, incluida la región de Mazatlán. En particular, la FAA alertó sobre riesgos en áreas sobre el océano Pacífico bajo jurisdicción de la región de información de vuelo de Bogotá, donde recomendó precaución reforzada a los operadores estadounidenses.
La alerta se produce en un contexto de creciente escalada militar impulsada por el presidente Donald Trump, quien el pasado 8 de enero reiteró que Estados Unidos se dispone a “iniciar ataques terrestres” contra los cárteles del narcotráfico. Estas declaraciones se suman a una serie de operaciones ya ejecutadas en aguas del Caribe y del Pacífico desde el 2 de septiembre, que, según cifras oficiales, dejaron al menos 107 muertos.
Trump ha defendido estas acciones asegurando que los ataques navales prácticamente redujeron a cero el tráfico de drogas mediante lanchas rápidas en la región. En varias intervenciones públicas, el mandatario insistió en que su gobierno incrementará la presión militar sobre las organizaciones criminales, a las que acusa de controlar amplias zonas del territorio mexicano. “Los carteles están controlando México”, afirmó recientemente.
La ofensiva antidrogas fue también el argumento central utilizado por Washington para justificar la captura y traslado a Estados Unidos del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos enfrentan en Nueva York un proceso judicial por cargos de narcotráfico y otros delitos. Tras esa operación, Trump aseguró en una entrevista televisiva que el siguiente paso de su estrategia sería “empezar a golpear en tierra”.
El anuncio de posibles ataques terrestres ha generado especial preocupación en México, donde el tema de la soberanía nacional es particularmente sensible. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó esta semana los avances de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico y confirmó que sostuvo recientemente una conversación telefónica con Trump, en la que reiteró la disposición de México a cooperar, pero subrayó la inviolabilidad del territorio mexicano.
En este contexto, ambos países celebrarán una reunión bilateral de seguridad el próximo 23 de enero, según confirmó el Departamento de Estado. De acuerdo con un comunicado oficial, el grupo interministerial de seguridad buscará “ofrecer acciones tangibles para fortalecer la cooperación y lograr resultados significativos en la lucha contra los cárteles”.
La preocupación por la postura de Washington se extiende a otros países de la región. No obstante, varios gobiernos han optado por acercarse a Estados Unidos ante la presión diplomática y militar. Es el caso de Colombia, cuyo presidente, Gustavo Petro, tras un tenso intercambio verbal con Trump durante buena parte de 2025, terminó sosteniendo una conversación directa con el mandatario estadounidense. Incluso, Petro propuso ataques aéreos conjuntos contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo armado que Estados Unidos clasifica como organización “narcoterrorista”.
El ELN, que opera principalmente en zonas selváticas de la frontera entre Colombia y Venezuela, reaccionó a estas declaraciones con un llamado de su máximo líder, Antonio García, a una eventual unión de las guerrillas colombianas para hacer frente a la presión de Washington.
En paralelo, el gobierno estadounidense informó al Congreso que considera encontrarse en un “conflicto armado” con los narcotraficantes, una definición que ha generado críticas entre sectores legislativos. Sin embargo, esta semana el Congreso no logró limitar los llamados “poderes de guerra” del presidente en relación con Venezuela, debido a la oposición de la mayoría republicana en el Senado.
La advertencia de la FAA añade una nueva capa de tensión a este escenario regional, al poner de relieve los posibles impactos colaterales de la estrategia militar estadounidense, no solo en el ámbito de la seguridad, sino también en la aviación civil y la estabilidad del espacio aéreo en buena parte del continente.

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