Durante una intervención pública en Villavicencio, Meta, el mandatario calificó la alerta diplomática como una “grosería con Colombia” y cuestionó lo que considera una indebida injerencia extranjera en los asuntos internos del país.
La advertencia de la misión diplomática estadounidense alertó sobre la posibilidad de manifestaciones antes y después de las elecciones presidenciales, sugiriendo a los ciudadanos estadounidenses mantenerse informados y tomar medidas preventivas frente a posibles afectaciones al orden público.
En respuesta, Petro defendió la institucionalidad colombiana y aseguró que el país cuenta con las garantías necesarias para desarrollar un proceso electoral transparente y pacífico. “El pueblo colombiano decidirá su destino”, afirmó el jefe de Estado, insistiendo en que la decisión sobre quién gobernará Colombia durante los próximos cuatro años corresponde exclusivamente a los ciudadanos y no a intereses externos.
El mandatario también pidió a la Embajada de Estados Unidos abstenerse de emitir mensajes que, a su juicio, puedan generar temor o afectar la percepción internacional sobre la estabilidad democrática del país. “Dejen de asustar a los ciudadanos norteamericanos”, expresó, asegurando que no existe ningún riesgo extraordinario para quienes residen o visitan Colombia durante el proceso electoral.
Uno de los momentos más comentados de su discurso ocurrió cuando vinculó la elección presidencial con la defensa de la soberanía nacional. “Tendrá cada colombiano y colombiana que decidir el día domingo si la cambia por una bandera norteamericana”, manifestó, en una frase que generó reacciones inmediatas en distintos sectores políticos.
Petro aprovechó además para reiterar que abandonará la Presidencia el próximo 6 de agosto, fecha en la que concluye constitucionalmente su mandato. “No me quedaré ni un segundo más”, afirmó, respondiendo a versiones y cuestionamientos sobre una eventual intención de prolongar su permanencia en el poder.
Las declaraciones del mandatario se producen en un ambiente de alta polarización política, marcado por la disputa entre Abelardo De la Espriella, candidato del movimiento Defensores de la Patria, e Iván Cepeda, aspirante del Pacto Histórico y respaldado por el actual Gobierno.
Según los resultados de la primera vuelta presidencial, De la Espriella obtuvo 10,3 millones de votos, equivalentes al 43,78 % de la votación, mientras que Cepeda alcanzó 9,7 millones de sufragios, correspondientes al 40,98 %, una diferencia que anticipa una definición electoral estrecha y de alta tensión política.
Durante su intervención, Petro también lanzó críticas contra varias figuras internacionales, entre ellas el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el mandatario argentino, Javier Milei; y el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, a quienes señaló al referirse a sectores que, según él, buscan influir en el futuro político de Colombia.
El presidente defendió igualmente los resultados económicos de su administración y contrastó la situación del país con la de otras naciones de la región. Asimismo, evocó episodios históricos de violencia política para subrayar la importancia de la decisión que tomarán los colombianos en las urnas.
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