Según información de las autoridades militares, el hallazgo se produjo durante labores de control y registro adelantadas por soldados en zona rural del departamento.
Hallazgo de los artefactos explosivos
Integrantes del Batallón de Artillería de Campaña N.º 30 inspeccionaron un área cercana a la vía que comunica a Cúcuta con Sardinata, en un sector próximo a la frontera con Venezuela. Durante el procedimiento detectaron tres contenedores metálicos que ocultaban material explosivo.
De acuerdo con los primeros indicios, los dispositivos habrían sido instalados por integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), específicamente del frente Juan Fernando Porras Martínez.
La ubicación de los artefactos generó preocupación entre las autoridades debido a que se encontraban a pocos metros de la carretera y cerca de viviendas, lo que representaba un riesgo para la población civil y para los conductores que utilizan esta ruta de forma permanente.
Intervención del grupo antiexplosivos
Tras el hallazgo, unidades especializadas del Ejército se desplazaron al lugar para ejecutar el procedimiento de neutralización. El Grupo de Manejo de Artefactos Explosivos (Marte), adscrito a la Segunda División del Ejército, verificó el material y realizó la destrucción controlada de los dispositivos.
Las autoridades informaron que los contenedores almacenaban cerca de 27 kilogramos de explosivos, los cuales fueron eliminados de manera segura para evitar una detonación accidental.
El comandante de la Trigésima Brigada del Ejército, el general Néstor Nieto Rivera, explicó que las cargas explosivas presuntamente tenían como objetivo atacar unidades militares, vehículos que se movilizan por la vía y a la población civil de la zona.
“Neutralizamos tres artefactos explosivos improvisados, cada uno con cerca de 27 kilos de explosivo, que estaban ubicados muy cerca del corredor vial y de viviendas del sector”, señaló el oficial.
Operaciones continuarán en la región
El Ejército indicó que continuará con las operaciones de control y vigilancia en diferentes sectores de Norte de Santander, con el objetivo de contrarrestar las acciones de los grupos armados ilegales que mantienen presencia en la región.
La institución también reiteró que el uso de artefactos explosivos improvisados pone en grave riesgo a la población civil y constituye una violación al Derecho Internacional Humanitario.
Un hallazgo en medio de la crisis del proceso de paz
El hallazgo se produce en un momento complejo para el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional. A marzo de 2026, las negociaciones atraviesan una crisis de confianza que mantiene estancadas las mesas de diálogo, pese a los ciclos que se realizaron en Caracas, Ciudad de México y La Habana.
La situación se agravó tras la finalización del cese al fuego bilateral en agosto de 2024, acuerdo que no fue prorrogado. Desde entonces, se han reanudado operaciones militares ofensivas y se han registrado nuevos ataques contra infraestructura estratégica, incluidos oleoductos en distintas regiones del país.
Mientras las conversaciones permanecen congeladas, las autoridades continúan reportando la presencia de artefactos explosivos en zonas rurales, especialmente en regiones cercanas a la frontera con Venezuela, donde la guerrilla mantiene presencia.

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