La monarquía británica enfrenta un nuevo escándalo: arrestan al príncipe Andrés por presunta mala conducta en cargo público


El príncipe Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, fue arrestado bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, en un hecho que sacude a la monarquía británica y que ya genera repercusiones políticas dentro y fuera del Reino Unido.

El duque de York, de 64 años, fue detenido el jueves por agentes de la Policía del Valle del Támesis y posteriormente puesto en libertad bajo investigación. Se trata del primer arresto de un miembro de alto rango de la realeza británica en casi 400 años, según medios locales.

En un comunicado oficial, la fuerza policial confirmó la detención de “un hombre de unos sesenta años de Norfolk” bajo sospecha de conducta inapropiada en el ejercicio de un cargo público. Horas más tarde, indicó que el detenido había sido liberado mientras continúan las pesquisas. También confirmó que concluyeron los registros realizados en Norfolk.

Registros en residencias reales

Los agentes registraron Wood Farm, la residencia de Andrew en la finca de Sandringham, en Norfolk. De manera paralela, las autoridades llevaron a cabo diligencias en Royal Lodge, su antigua residencia en Windsor.

Aunque el príncipe no ha hecho declaraciones públicas sobre estas nuevas acusaciones, ha negado reiteradamente cualquier irregularidad en su conducta. En el pasado, también rechazó todas las acusaciones vinculadas a su relación con el financiero Jeffrey Epstein, asegurando que nunca presenció ni sospechó los comportamientos delictivos que se le atribuyeron al empresario.

Reacción del rey Carlos III

El rey Carlos III reaccionó al arresto de su hermano con un breve comunicado en el que expresó haberse enterado de la noticia “con la más profunda preocupación” y subrayó que “la ley debe seguir su curso”.

Pese a la conmoción generada por la detención, el monarca mantuvo su agenda pública y asistió a un evento de la Semana de la Moda de Londres horas después del arresto. A su llegada, ignoró las preguntas de los periodistas que le pedían pronunciarse sobre la situación de su hermano. Dentro del recinto, fue visto en primera fila disfrutando del desfile, sin hacer comentarios adicionales.

La escena fue interpretada por analistas como un intento de proyectar estabilidad institucional en medio de uno de los episodios más delicados para la familia real en décadas.

Repercusiones internacionales

El caso también tuvo eco en Estados Unidos. El presidente Donald Trump calificó el arresto como una “vergüenza” y una situación “muy triste para la familia real”, durante declaraciones a periodistas a bordo del Air Force One.

Trump evitó referirse a sus propias conexiones pasadas con Epstein, pero elogió al rey Carlos III, a quien describió como “un hombre fantástico, un rey”.

Un proceso que podría prolongarse

La abogada británica Chloe Jay explicó a CNN que la complejidad del caso y el volumen potencial de pruebas —incluidos archivos vinculados a Epstein y posibles testimonios— hacen improbable que se adopte una decisión de acusación formal en el período inicial de custodia.

En el sistema británico, recordó, una persona puede ser arrestada cuando existe una sospecha razonable de delito, pero eso no implica necesariamente que será acusada. “Es muy poco probable que lo mantengan detenido durante un tiempo considerable”, señaló. Lo más probable, añadió, es que permanezca en libertad bajo investigación mientras la policía reúne pruebas adicionales.

Durante su interrogatorio, Andrew pudo haber aportado información, nombres de posibles testigos o explicaciones que las autoridades están obligadas a examinar como parte de la investigación.

Un momento crítico para la monarquía

Andrew Mountbatten-Windsor ya había perdido buena parte de sus funciones oficiales y títulos honoríficos en los últimos años tras el escándalo por su vínculo con Epstein. Durante una década fue enviado comercial del Reino Unido, un rol clave en la promoción de intereses económicos británicos en el exterior.

Su arresto marca un nuevo punto de inflexión para la monarquía, que bajo el reinado de Carlos III ha intentado proyectar una imagen de modernización y transparencia. Analistas consideran que la forma en que la Casa Real gestione esta crisis será determinante para la percepción pública de la institución.

Por ahora, la investigación sigue abierta. El expríncipe permanece bajo investigación y las autoridades continúan analizando la evidencia recopilada en los registros y declaraciones. Mientras tanto, el caso añade presión a una institución que enfrenta uno de los episodios más delicados de su historia reciente.


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