La salud de Donald Trump vuelve al centro del debate tras nuevo chequeo médico: presidente habló de su mortalidad


El presidente de Donald Trump volvió a quedar en el centro de la discusión pública por cuenta de su estado de salud, luego de someterse a un nuevo examen físico en el Centro Médico Militar Walter Reed y asegurar que todo salió “perfectamente”.

Aunque el mandatario intentó transmitir tranquilidad al salir del hospital, las dudas sobre su condición física y mental continúan creciendo en Estados Unidos, especialmente por su edad, algunos episodios recientes y varias declaraciones en las que ha reflexionado públicamente sobre la muerte y el tiempo que le queda de vida.

Trump, de 79 años, se convirtió en el presidente de mayor edad en asumir el cargo y, aunque la Casa Blanca insiste en que mantiene una energía “inigualable”, en distintos eventos públicos se le ha visto con signos visibles de cansancio, párpados caídos e incluso aparentes momentos de somnolencia durante reuniones televisadas.

El propio mandatario ha hecho comentarios que han llamado la atención sobre su percepción de la mortalidad. “No sé cuánto tiempo más estaré por aquí”, afirmó durante un evento en la Casa Blanca, mientras hablaba sobre seguridad y los riesgos que enfrenta como presidente.

Las preocupaciones alrededor de la salud del líder republicano no son nuevas. Desde su primera campaña presidencial, Trump ha intentado proyectar una imagen de fortaleza física, llegando incluso a divulgar en 2015 una polémica carta médica en la que se afirmaba que sería “el individuo más saludable jamás elegido para la presidencia”. Años después, el médico que firmó el documento aseguró que fue el propio Trump quien dictó parte del contenido.

Durante su primer mandato también enfrentó cuestionamientos por una visita inesperada al hospital Walter Reed y por el manejo reservado que tuvo la Casa Blanca sobre la gravedad de su contagio de covid-19.

En los últimos meses, nuevos episodios volvieron a encender las alarmas. La Casa Blanca reconoció que Trump padece insuficiencia venosa crónica, condición relacionada con el envejecimiento y que explicaría la hinchazón en sus piernas. También admitió que los hematomas en sus manos se deben al consumo elevado de aspirina y a los constantes apretones de manos durante actos públicos.

Otro tema que ha generado controversia es el estado cognitivo del presidente. Trump suele defenderse asegurando que ha superado varias pruebas mentales, aunque recientemente afirmó que está “cansado” de realizarlas.

Sus críticos cuestionan algunos discursos en los que cambia abruptamente de tema o realiza extensas intervenciones difíciles de seguir. Sin embargo, el mandatario asegura que se trata de su estilo particular de comunicación, al que denomina “entrelazado”.

La seguridad también parece haber influido en la manera como Trump aborda públicamente estos temas. El presidente ha sobrevivido a varios intentos de atentado y recientemente el Servicio Secreto abatió a un hombre armado cerca de la Casa Blanca.

Además, figuras cercanas a él como el ex primer ministro japonés Shinzo Abe y el activista conservador Charlie Kirk murieron víctimas de ataques en eventos públicos, situaciones que, según personas cercanas, han impactado al mandatario.

Pese a ello, Trump mantiene un discurso desafiante y continúa defendiendo su capacidad para gobernar. La Casa Blanca insiste en que el presidente goza de buena salud y atribuye muchas de las especulaciones a ataques políticos en medio del ambiente electoral que vive Estados Unidos.


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