Estudio identifica las 10 ciudades de Colombia con mayor riesgo de cáncer de piel por radiación UVB


Un estudio denominado Modelo de Inteligencia Epidemiológica, desarrollado por la farmacéutica Axon Pharma, analizó variables ambientales, médicas y demográficas para identificar las regiones más vulnerables del país. 

El resultado arrojó que, Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Cúcuta, Tunja, Manizales, Pasto, Popayán y Neiva son las diez ciudades colombianas con mayor riesgo asociado a la radiación ultravioleta tipo B (UVB), la más vinculada al desarrollo de cáncer de piel. 

El estudio concluyó que factores como la altitud, la cercanía a la línea del Ecuador, el debilitamiento de la capa de ozono y la alta densidad poblacional están incrementando la exposición de millones de personas a este tipo de radiación, cuyos efectos son acumulativos a lo largo de la vida.

“Hoy nos encontramos en una posición de más riesgo porque tenemos mayor cantidad de radiación tipo UVB. Hemos visto incrementos de entre el 1 % y el 4 % en la radiación medida en el país”, explicó Juan Pablo Albanés, director médico de Axon Pharma y líder del desarrollo del modelo estadístico.

La investigación utilizó información del Ideam, registros individuales de prestación de servicios de salud (RIPS), datos poblacionales, edades, afiliación al sistema de salud y reportes de cáncer de piel para construir una herramienta capaz de detectar las zonas de mayor vulnerabilidad.

Según Albanés, uno de los hallazgos más importantes fue identificar regiones donde tradicionalmente no se percibía un alto riesgo. “Zonas de frontera con Venezuela y ciudades de Santander muestran una alta correlación entre radiación UVB y diagnósticos de cáncer de piel”, señaló.

El dermato-oncólogo Rafael Montealegre explicó que no solo las ciudades cálidas presentan mayor exposición. De hecho, Tunja, Pasto y otras ciudades del altiplano andino aparecen entre las más vulnerables debido a la altitud.

“La irradiación aumenta no solo por la latitud, sino también por la altura. Por eso el altiplano cundiboyacense y zonas como Pasto tienen una exposición particularmente alta”, afirmó el especialista.

Montealegre advirtió además que el carcinoma basocelular, el tipo de cáncer de piel no melanoma más frecuente, lleva décadas siendo un problema de salud pública en Colombia.

“Lo que estamos viendo ahora es el resultado de décadas de mala disciplina frente a la exposición solar. El daño es acumulativo: el cáncer de piel que presenta una persona de 70 años no se debe al sol del último año, sino a toda la radiación acumulada desde la infancia”, explicó.

Los expertos insistieron en que la radiación UVB representa un riesgo incluso en ciudades frías o durante días nublados. Por esa razón recomendaron usar protector solar diariamente, reaplicarlo cada cuatro horas y complementar la protección con sombreros, gafas y ropa de manga larga.

“El protector solar debe aplicarse todos los días, incluso si está lloviendo o si la persona permanece en ciudad. La radiación atraviesa las nubes”, señaló Montealegre.

Por su parte, el epidemiólogo pediatra Samuel Barbosa, miembro del Colegio Médico Colombiano, alertó sobre las debilidades que aún existen en prevención y diagnóstico temprano del cáncer de piel en el país.

“Hay dos caras de la prevención: el autocuidado en las familias y la capacidad del sistema de salud para identificar lesiones sospechosas. En ambos aspectos todavía existen vacíos”, indicó.

Barbosa explicó que mientras los dermatólogos alcanzan niveles de precisión diagnóstica superiores al 90 %, en atención primaria el reconocimiento temprano del cáncer de piel puede caer por debajo del 60 %.

Ante este panorama, el Colegio Médico Colombiano, la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica y Axon Pharma impulsaron un programa de formación para médicos generales y especialistas de primer nivel. Hasta ahora, más de 300 profesionales han sido capacitados en regiones con alta incidencia para fortalecer la detección temprana.

Los especialistas también hicieron un llamado a la ciudadanía para vigilar señales de alerta como lunares asimétricos, lesiones que cambian de color o tamaño, heridas que no cicatrizan y lesiones que sangran repetidamente y forman costras.

Finalmente, los investigadores señalaron que el deterioro de la capa de ozono podría aumentar aún más la exposición a la radiación UVB en los próximos años, lo que convertiría la prevención y la educación en herramientas fundamentales para reducir el impacto del cáncer de piel en Colombia.


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