Durante su intervención en el Congreso de Naturgas 2026, Castañeda fue enfático al señalar que el país no puede descartar un escenario crítico. “El fantasma del apagón no se puede negar”, afirmó, al tiempo que subrayó que la gravedad del riesgo dependerá de la intensidad y duración del fenómeno climático.
Según explicó, Colombia podría enfrentar cortes de electricidad en 2026 y, en un escenario más complejo, restricciones en el suministro durante el primer trimestre de 2027 si no se adoptan medidas urgentes.
Riesgo de un “meganiño” y bajos niveles de embalses
El dirigente no descartó que el país enfrente un “meganiño”, es decir, un evento climático más severo de lo habitual, con temperaturas elevadas y prolongados periodos de sequía. Este escenario impactaría directamente la generación hidroeléctrica, que constituye la principal fuente de energía en Colombia.
Castañeda recordó que en 2023 los embalses alcanzaron niveles históricamente bajos, llegando al 27%, el punto más crítico en tres décadas. Advirtió que una situación similar podría repetirse si no se logra almacenar suficiente agua en los próximos meses.
“Tenemos varias cosas a favor, pero también muchas en contra. Y hay que decirlo claro para poder prepararnos”, expresó, al insistir en la necesidad de anticiparse a una eventual crisis.
Deuda de Air-e pone en jaque al sistema
Uno de los factores que agrava el panorama es la situación financiera de la empresa Air-e, cuya deuda con generadores térmicos ha encendido las alarmas del sector.
De acuerdo con Castañeda, la compañía adeuda cerca de 1,5 billones de pesos a los agentes generadores, cifra que podría ascender a 2,1 billones tras 19 meses de intervención. Este monto, explicó, equivale a lo que normalmente se destina a la compra mensual de combustibles.
La falta de liquidez, advirtió, compromete la capacidad de respuesta del sistema en momentos críticos. “En el momento más difícil, salir a comprar combustibles dependiendo de créditos con los bancos es un riesgo”, señaló.
Además, cuestionó la falta de información actualizada sobre la situación financiera de la empresa. “Hoy en día no tenemos claridad sobre el estado real de Air-e, y así es muy difícil tomar decisiones”, agregó.
Para el líder gremial, el incumplimiento en los pagos podría afectar directamente la operación de las plantas térmicas, que son fundamentales para suplir la demanda cuando disminuye la generación hidroeléctrica.
Déficit de capacidad y falta de respaldo energético
Otro elemento que preocupa al sector es la reducción de la capacidad de reserva energética. Según Castañeda, el país pasó de tener un excedente cercano al 2% en 2023 a una situación actual en la que prácticamente no existe margen de maniobra.
A esto se suma la falta de incorporación de nueva capacidad firme en el sistema. Aunque en los últimos años ha crecido la participación de energías renovables como la solar, el dirigente advirtió que estas fuentes no ofrecen la misma estabilidad que requieren los momentos de alta demanda o baja hidrología.
“No hemos sido capaces de agregar nueva capacidad diferente a energía solar, y estas energías no dan la firmeza ni la confiabilidad que necesita el sistema”, explicó.
La ausencia de un “colchón energético” limita la capacidad del país para responder ante eventos prolongados de sequía o aumentos en el consumo, lo que incrementa el riesgo de desabastecimiento.
Impacto en hogares e industrias
De materializarse un escenario de racionamiento, las consecuencias serían significativas tanto para los hogares como para el sector productivo. Cortes de energía afectarían la actividad industrial, el comercio y la prestación de servicios, además de impactar la calidad de vida de millones de ciudadanos.
El dirigente advirtió que la crisis no solo tendría efectos operativos, sino también económicos, al generar presiones sobre los precios y afectar el crecimiento del país.
Medidas urgentes para evitar el apagón
Frente a este panorama, Castañeda planteó una serie de medidas que, a su juicio, deberían implementarse de manera inmediata para evitar un racionamiento.
En primer lugar, insistió en la necesidad de garantizar el flujo de recursos en el sistema. “Lo primero es pagar”, afirmó, en referencia a las obligaciones pendientes con los generadores, clave para asegurar la compra de combustibles y la operación de las plantas térmicas.
En segundo lugar, propuso incentivar la reducción del consumo energético. La idea es ofrecer beneficios económicos a los usuarios que disminuyan su demanda durante los periodos críticos del fenómeno del Niño.
“Se debe motivar al usuario a consumir menos, pero con incentivos reales en su factura”, explicó.
Asimismo, hizo un llamado a aprovechar la capacidad instalada del sector industrial. Según indicó, la industria cuenta con cerca del 10% de la capacidad de generación del país para autoconsumo, la cual podría integrarse al sistema en situaciones de emergencia.
Llamado a la acción
El presidente de Andeg concluyó su intervención con un llamado urgente al Gobierno y a todos los actores del sector para tomar decisiones oportunas que permitan mitigar los riesgos.
La combinación de factores climáticos, financieros y estructurales plantea un escenario complejo que, de no ser atendido a tiempo, podría derivar en un racionamiento energético con amplias repercusiones para el país.
Mientras tanto, el sector energético mantiene la alerta y pide acciones concretas para evitar que Colombia enfrente nuevamente un apagón, como los registrados en décadas pasadas, en un contexto que exige planificación, inversión y coordinación institucional.

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