Vivir solo y en arriendo, la tendencia que crece en Colombia, según informe del Dane


Colombia continúa transformando su estructura demográfica y social. En 2025, el país alcanzó una población de 53,3 millones de habitantes, en medio de un cambio sostenido en la composición de los hogares, que hoy son más numerosos pero con menos integrantes. Así lo revela la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV 2025), presentada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Uno de los datos más significativos del informe es la reducción del tamaño promedio de los hogares, que cayó a 2,82 personas, la cifra más baja registrada hasta ahora. Según explicó la directora del Dane, Piedad Urdinola, esta tendencia viene en descenso y en el último año mostró una variación estadísticamente relevante, impulsada principalmente por cambios en las zonas urbanas.

Este fenómeno no solo refleja transformaciones culturales y sociales, sino que también implica nuevos retos para el país en materia de vivienda, servicios públicos y planificación urbana. “Esto significa más hogares que deben ser abastecidos con servicios públicos, vivienda y conectividad”, advirtió Urdinola durante la presentación.

Más hogares, menos personas por vivienda

El número total de hogares en Colombia llegó a 18,9 millones en 2025, frente a los 18 millones registrados en 2024, mientras que el número de viviendas alcanzó los 18,8 millones. Sin embargo, cada hogar tiene menos integrantes.

En las zonas urbanas, el promedio se ubicó en 2,77 personas, mientras que en áreas rurales fue de 2,96. Las diferencias regionales siguen siendo marcadas: departamentos como Vaupés y Atlántico registran los hogares más grandes, con 3,70 y 3,47 personas respectivamente, mientras que Putumayo presenta el promedio más bajo, con apenas 2,32 personas por hogar.

Esta reducción en el tamaño de los hogares está asociada, entre otros factores, al aumento de personas que viven solas, la disminución de la natalidad y cambios en las dinámicas familiares tradicionales.

Hogares unipersonales en aumento

La ECV 2025 evidencia una transformación en la tipología de los hogares. Aunque los hogares biparentales siguen siendo mayoría, su participación continúa disminuyendo. En 2025 representaron el 51,3% del total, frente al 51,6% del año anterior.

Por su parte, los hogares monoparentales se mantuvieron estables en 24,3%, mientras que los hogares unipersonales siguen creciendo y ya alcanzan el 20,2%, frente al 19,8% de 2024 y el 17% registrado en 2019.

“El país está experimentando una diversificación en los modelos familiares. Los hogares unipersonales crecen al mismo ritmo que caen los biparentales”, explicó Urdinola.

Las diferencias territoriales también son notorias. En departamentos como Vaupés, Guainía y Vichada, los hogares biparentales superan el 60%, mientras que en Putumayo los hogares unipersonales alcanzan el 34,1%, la cifra más alta del país. Por otro lado, La Guajira presenta la mayor proporción de hogares monoparentales, con un 30%.

Jefatura femenina se estanca

Otro aspecto clave del informe es la evolución de la jefatura femenina. En 2025, el 46,4% de los hogares en Colombia tiene a una mujer como cabeza, una cifra que se mantiene prácticamente igual a la de 2024, lo que evidencia un estancamiento tras años de crecimiento.

Este comportamiento se explica por una leve caída en las zonas urbanas, donde la jefatura femenina pasó de 49,0% a 48,7%, mientras que en áreas rurales aumentó ligeramente.

En departamentos como La Guajira, Chocó, Valle del Cauca y Antioquia, más de la mitad de los hogares están encabezados por mujeres. En contraste, en regiones como Vaupés, Vichada, Guainía y Amazonas, la proporción es considerablemente menor.

Además, el informe destaca que el 69% de las mujeres jefas de hogar no tiene pareja, frente al 31,7% en el caso de los hombres. También se identificó que los hogares liderados por mujeres presentan, en promedio, mejores condiciones habitacionales, ampliando la brecha frente a los hogares con jefatura masculina.

El arriendo se consolida como principal forma de vivienda

Uno de los cambios más relevantes en la estructura social del país es el predominio del arriendo. Por cuarto año consecutivo, esta modalidad se mantiene como la principal forma de tenencia de vivienda, con el 40,8% de los hogares viviendo en alquiler.

En contraste, la proporción de viviendas propias completamente pagadas descendió al 34,8%, mientras que quienes están en proceso de pago también disminuyeron ligeramente.

Otras modalidades incluyen viviendas ocupadas sin pago (14,5%), ocupantes de hecho (4,1%) y propiedad colectiva (2,4%), esta última más frecuente en departamentos como Guainía y Vichada.

La situación es particularmente evidente en Bogotá, donde el 57,4% de los hogares vive en arriendo, mientras que en Chocó se registra la mayor proporción de vivienda propia, con el 53,5%.

Este escenario genera una mayor presión sobre el mercado inmobiliario y plantea desafíos en términos de acceso a vivienda digna y estabilidad económica para millones de familias.

Disminuye el déficit habitacional, pero persisten brechas

En cuanto al déficit habitacional, el informe muestra una leve mejora. En 2025, el indicador se redujo al 25,6%, frente al 26,8% registrado en 2024. Sin embargo, esto aún representa cerca de 4,8 millones de hogares en condiciones inadecuadas.

La reducción se explica principalmente por mejoras en los materiales de construcción y una disminución del hacinamiento. No obstante, las desigualdades siguen siendo profundas.

En zonas urbanas, el déficit es del 16,5%, mientras que en áreas rurales alcanza el 58,6%. Además, los grupos étnicos presentan mayores niveles de precariedad: el déficit llega al 58,4% en comunidades indígenas y al 54,1% en población afrodescendiente.

Factores como el nivel educativo también inciden significativamente. Mientras que el 56,5% de los hogares cuyo jefe no tiene educación enfrenta déficit, esta cifra cae al 10,6% entre quienes cuentan con educación superior.

A nivel territorial, departamentos como Vaupés, Vichada y Chocó superan el 80% de déficit habitacional, en contraste con Bogotá, donde la cifra es de apenas 6,3%.

Un país en transición

Los resultados de la ECV 2025 reflejan un país en transición, con hogares más pequeños, mayor diversidad familiar y cambios en las dinámicas de vivienda. Aunque se registran avances en algunos indicadores, como la reducción del déficit habitacional, persisten importantes desafíos estructurales, especialmente en las regiones más vulnerables.

El crecimiento del arriendo, el aumento de hogares unipersonales y las brechas territoriales evidencian la necesidad de políticas públicas que respondan a una realidad social cada vez más compleja y diversa.

En este contexto, el reto para el Estado no solo será atender el aumento en la demanda de vivienda y servicios, sino también garantizar condiciones equitativas para todos los hogares en medio de un país que sigue redefiniendo su estructura social.


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