Desde el lunes, varios estados han registrado condiciones extremas. Más de una decena de tornados fueron reportados en regiones de Kansas, Iowa, Minnesota y Wisconsin, mientras que fuertes lluvias provocaron inundaciones urbanas y dejaron vehículos atrapados en calles anegadas. A esto se sumó la caída de granizo del tamaño de pelotas de béisbol, que impactó áreas del Medio Oeste con daños considerables.
En el condado de Linn, en Kansas, un tornado destruyó múltiples edificaciones, afectando especialmente a una comunidad cercana a Mound City. Aunque solo se reportaron heridos leves, las autoridades locales confirmaron daños estructurales significativos. En la cercana localidad de Hillsdale, otro tornado dejó personas lesionadas y obligó a evacuar viviendas, mientras los equipos de emergencia trabajan en la atención de los afectados.
Las tormentas también generaron cortes masivos de energía. En Wisconsin, más de 70.000 usuarios quedaron sin electricidad tras el paso de intensas tormentas eléctricas durante la noche del lunes.
Riesgo elevado para millones de personas
El panorama no mejora. Para este martes, decenas de millones de personas —desde la frontera entre Texas y México hasta la región de los Grandes Lagos— se encuentran bajo riesgo de tormentas severas. Ciudades como Chicago, Milwaukee, Des Moines y Oklahoma City enfrentan una amenaza significativa, catalogada en nivel 3 de 5, que incluye granizo destructivo, vientos intensos y posibles tornados.
Los meteorólogos advierten que podrían formarse tormentas supercelulares capaces de generar granizo del tamaño de limones o incluso mayor, así como tornados fuertes clasificados como EF2 o superiores. Además, las ráfagas de viento podrían provocar nuevos apagones y daños en infraestructura, incluyendo la caída de árboles.
En las Grandes Llanuras del sur, especialmente en Oklahoma, se prevé la posibilidad de granizo del tamaño de manzanas y tornados aislados, lo que incrementa la preocupación de las autoridades locales.
Una semana marcada por la inestabilidad
El sistema meteorológico no se limitará a un solo día. Se espera que el miércoles continúe la inestabilidad con una nueva ronda de tormentas, aunque su intensidad dependerá de la evolución de las condiciones atmosféricas dejadas por las lluvias previas.
Hacia el viernes, una nueva perturbación en la corriente en chorro podría generar otro episodio de tormentas severas, especialmente entre Oklahoma e Iowa, con riesgo de tornados intensos, granizo destructivo y fuertes vientos. Este sistema podría extender sus efectos hasta el sábado en la región de los Grandes Lagos y el valle de Ohio.
Solo a partir del domingo se prevé un alivio, con un cambio en el patrón climático que traería varios días de estabilidad y un descenso en las temperaturas.
Inundaciones agravan la emergencia
Además de los tornados, las inundaciones representan una de las mayores preocupaciones. Las lluvias acumuladas, sumadas al deshielo en el norte, han elevado peligrosamente los niveles de ríos en Michigan y Wisconsin.
La región de los Grandes Lagos atraviesa uno de los inicios de primavera más lluviosos de su historia, lo que ha dejado suelos saturados y ríos desbordados. Las autoridades han emitido alertas por inundaciones repentinas, especialmente en el sureste de Wisconsin y el sur de Michigan.
En Suamico, Wisconsin, equipos de emergencia rescataron a tres personas atrapadas en una vivienda inundada, mientras el agua continuaba subiendo. En el condado de Cheboygan, Michigan, las autoridades han pedido a los residentes prepararse para posibles evacuaciones ante el aumento del nivel del agua en una presa local.
Los expertos advierten que los niveles siguen siendo impredecibles. En algunos puntos, como el río Manistee, el agua ya superó récords históricos, mientras que el río Muskegon podría alcanzar niveles críticos en los próximos días, lo que pondría en riesgo viviendas y comunidades cercanas.
Temporada de tornados en su punto crítico
Estos eventos se enmarcan en la temporada alta de tornados en Estados Unidos, que se extiende entre la primavera y el inicio del verano. Abril, mayo y junio son tradicionalmente los meses más activos, con un promedio anual de cientos de tornados, especialmente en el Medio Oeste y las Grandes Llanuras.
Cada año, estos fenómenos causan miles de millones de dólares en daños y decenas de muertes. Según datos históricos, desde 1991 un promedio de cerca de 70 personas pierde la vida anualmente debido a tormentas severas. Algunos episodios, como los ocurridos en 2011, han dejado cientos de víctimas y se cuentan entre los más devastadores registrados en el país.
Ante este panorama, las autoridades instan a la población a mantenerse informada, seguir las alertas meteorológicas y contar con planes de emergencia. La combinación de tornados, granizo extremo e inundaciones convierte esta semana en una de las más peligrosas de la temporada para el centro de Estados Unidos.

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