Por: Francisco Figueroa Turcios
Tras levantar las banderas simbólicas de sus campañas en la línea de partida de la competencia por la Presidencia de Colombia, dos “ciclistas” tomaron la cabeza de carrera con la solvencia de los favoritos: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.
Ambos pedalearon con ventaja en las encuestas, como escaladores experimentados que coronan el primero puerto y miran desde lo alto al pelotón que aún lucha por acomodarse en la ruta.
La diferencia era tal que muchos analistas ya hablaban de una fuga temprana imposible de neutralizar. Entre tanto, desde el grupo perseguidor, los especialistas pronosticaban que en el ramillete de los que podían dar el zarpazo para salir a » cazar» a los dos escapados estaban Roy Barrera, Sergio Fajardo, y Claudia López. El nombre de Paloma Valencia no aparecía en los pronósticos de ninguna de las encuestas.
Pero como ocurre en las grandes vueltas ciclísticas, esta carrera política no se define en los primeros kilómetros. Mientras el pelotón avanzaba entre curvas de opinión pública, debates y cálculos estratégicos, la contienda comenzó a mostrar que ninguna ventaja es eterna en la ruta del poder.
Paloma levanto el vuelo
En el pelotón que escoltaba a Iván Cepeda y a Abelardo de la Espriella aparecían Paloma Valencia, Sergio Fajardo, Claudia López, Roy Barreras, Clara López, Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Miguel Uribe Londoño, y Sandro Macollins.
Paloma Valencia silenciosamente guardaba energía para sorprender al lote que perseguía a los dos punteros… Paloma contaba con un entrenador de la experiencia como Álvaro Uribe Vélez quien diseño la estrategia para atacar en el momento preciso, no dando tiempo a que sus rivales pudieran reaccionar y levantar el vuelo en busca de los dos punteros.
La figura de Paloma Valencia empezó a moverse con la sapiencia de quien sabe que las etapas largas castigan a los que se apresuran. Poco a poco, mientras los punteros Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella sostenían el ritmo de la fuga inicial, Paloma fue encontrando espacio en la carretera con meta en el Palacio de Nariño, insinuando que aún quedaban muchos kilómetros por recorrer y que la verdadera disputa por el liderato apenas comenzaba.
Y así, como en las grandes gestas del ciclismo, la ruta hacia la presidencia no termina en el primer puerto ni se decide en la primera fuga. La verdadera batalla ocurre en los kilómetros finales, cuando el cansancio desnuda las convicciones y el viento de la opinión pública golpea sin piedad.
En la carretera política, cuando la etapa parece definida entre los dos hombres que han tirado del pelotón durante kilómetros —Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella—, aparece la posibilidad de un desenlace inesperado. Porque en el ciclismo no siempre gana quien marca el paso durante toda la jornada, sino quien guarda aire para los últimos metros.
Y allí, agazapada en el grupo perseguidor, estaba Paloma Valencia, pedaleando con paciencia, cuidando cada gramo de energía. Si los dos punteros llegan al tramo final con las piernas pesadas por el desgaste de la fuga, ella podría encontrar ese segundo aire que distingue a los velocistas del destino, levantar la bicicleta sobre el asfalto político y lanzar un esprint sorpresivo que cambie la historia de la etapa.
El perfil de los tres que lideran el pelotón puntero
Iván Cepeda: el escalador de la montaña
En el pelotón de la política colombiana, Iván Cepeda pedalea como esos escaladores de piernas silenciosas que reservan energía para la montaña. Su carrera ha sido larga y paciente, más hecha de resistencia moral que de velocidad.
Hijo de la memoria histórica y de las luchas por los Derechos Humanos, Cepeda no suele lanzar ataques explosivos en el llano mediático; prefiere esperar el momento en que la carretera se empina —cuando el país habla de justicia social, de víctimas o de desigualdad— para levantarse sobre los pedales y marcar su propio ritmo. Como los grandes escaladores del Tour, su fortaleza no está en el sprint sino en la constancia: subir, subir y subir, aun cuando el viento político sople en contra.
Abelardo de la Espriella: el velocista combativo
Abelardo de la Espriella se mueve en la carrera como un sprinter puro, de esos que no temen al roce del pelotón. Su estilo es frontal, polémico y directo, como un ciclista que pelea cada metro de la etapa. No le teme al viento ni a los empujones del debate público; por el contrario, se alimenta de ellos; empuja con cabezazos.
En la recta final de cada discusión política aparece con ataques rápidos, declaraciones contundentes y una retórica de choque que busca desacomodar a sus rivales. En esta metáfora ciclística, representa al corredor que no especula: cuando ve la meta cerca, se lanza con toda la potencia de sus piernas y su carácter.
Paloma Valencia: la estratega del pelotón
En la carrera política colombiana, Paloma Valencia se mueve como esas ciclistas tácticas que entienden cada curva de la ruta. No es una corredora que improvise; estudia el terreno, calcula el momento del ataque y sabe cuándo protegerse dentro del pelotón.
Proveniente de una tradición política conservadora y con una formación intelectual sólida, Paloma Valencia pedalea con una mezcla de disciplina ideológica y capacidad de debate.
En la metáfora del ciclismo, representa a la corredora que sabe leer la carrera: cuando el grupo se dispersa, se reorganiza; cuando el viento sopla en contra, se refugia; y cuando aparece la oportunidad, lanza un ataque medido que busca abrir camino hacia la meta.
Allá, en donde esta carretera atravesará montañas de desigualdad y llanuras de esperanza, pedalearán nombres como Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.
14 participantes en competencia
14 candidatos que todavía están en la contienda a las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo 2026.
Partido Esperanza Democrática
Candidata presidencial: Clara López Obregón
Candidata vicepresidencial: María Consuelo del Río Mantilla
Coalición F.A.M.I.L.I.A.
Candidato presidencial: Óscar Mauricio Lizcano Arango
Candidata vicepresidencial: Adriana María Ramírez Martínez
Movimiento Romper el Sistema
Candidato presidencial: Raúl Santiago Botero Jaramillo
Candidato vicepresidencial: Carlos Fernando Cuevas Romero
Partido Demócrata Colombiano
Candidato presidencial: Miguel Uribe Turbay
Candidata vicepresidencial: Luisa Fernanda Villegas Araque
Movimiento Sondra Macollins, la abogada de hierro
Candidata presidencial: Sondra Macollins Garvin Pinto
Candidato vicepresidencial: Leonardo Karam Helo
Movimiento Político Pacto Histórico
Candidato presidencial: Iván Cepeda Castro
Candidata vicepresidencial: Aída Quilcué
Movimiento Defensores de la Patria
Candidato presidencial: Abelardo de la Espriella
Candidato vicepresidencial: José Manuel Restrepo Abondano
Movimiento Con Claudia Imparables
Candidata presidencial: Claudia López Hernández
Candidato vicepresidencial: Leonardo Humberto Huerta Gutiérrez
Partido Centro Democrático
Candidata presidencial: Paloma Valencia
Candidato vicepresidencial: Juan Daniel Oviedo
Partido Dignidad & Compromiso
Candidato presidencial: Sergio Fajardo
Candidata vicepresidencial: Edna Cristina Bonilla
Partido La Fuerza
Candidato presidencial: Roy Barreras
Candidata vicepresidencial: Martha Lucía Zamora
Partido Ecologista Colombiano
Candidato presidencial: Gustavo Matamoros Camacho
Candidato vicepresidencial: Robinson Alonso Giraldo Mira
Movimiento Luis Gilberto Soy Yo
Candidato presidencial: Luis Gilberto Murillo
Candidata vicepresidencial: Luz María Zapata Zapata
Movimiento Caicedo
Candidato presidencial: Carlos Caicedo Omar
Candidato vicepresidencial: Nelson Javier Alarcón Suárez
A última hora desistieron de continuar en competencia Juan Fernando Cristo, Daniel Palacios y Carlos Felipe Córdoba.
¿Voto finish?
En la larga carretera de la política, donde cada discurso es una pedalada y cada plaza pública una montaña por escalar, durante buena parte de la jornada parecieron mandar en la fuga Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Ellos marcaron el ritmo del pelotón, tensaron la carrera y se miraron de reojo como dos jefes de fila que saben que la victoria se decide en el desgaste.
Pero el ciclismo —como la política— tiene esa vieja costumbre de guardar sorpresas en el viento de los últimos kilómetros. Y mientras los punteros consumían fuerzas tratando de sostener la ventaja, en el grupo perseguidor se mantenía alerta Paloma Valencia, pedaleando con prudencia, como quien guarda en la camiseta un segundo aire para el momento preciso.
Y así, cuando la carrera entra en el último kilómetro de la democracia, ya no hay escapados ni pelotones dispersos: los tres aparecen juntos sobre la misma recta. Las piernas pesan, el corazón golpea como campana de pueblo y la multitud contiene la respiración.
Entonces cada uno se pone de pie sobre los pedales de su propia historia, y en ese tramo final —donde el país entero mira la meta— la victoria será solo del que logre convencer a la nación de que todavía queda camino por recorrer bajo el mismo sol de la esperanza. La pregunta ¿ Habrá Voto finish en la primera vuelta en la competencia para llegar a la presidencia?

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