Cuando la política se parece al ciclismo: los gregarios que empujan hacia la meta presidencial


Tomado de lachchara.org

Por Francisco Figueroa Turcios

En Colombia, las fórmulas vicepresidenciales dejaron de ser un simple requisito formal. Hoy funcionan como una pieza de cálculo político: un complemento diseñado para corregir debilidades, ampliar audiencias y enviar señales simbólicas al electorado.(Serie: pedalazos hacia la Casa de Nariño (2))

En una campaña presidencial, como en una gran vuelta ciclística, el líder no gana solo. Necesita un gregario capaz de resistir el viento, marcar el ritmo y sostener el sueño de la victoria cuando el pelotón aprieta.

Así, en la carrera hacia la Casa de Nariño, los tres aspirantes más visibles han escogido a sus compañeros de ruta para afrontar los puertos de montaña de la política colombiana.

El senador Iván Cepeda decidió rodar acompañado de la lideresa indígena Aída Quilcué, una mujer curtida en las luchas sociales del Cauca.

En la otra escuadra,  Abelardo de la Espriella eligió como compañero de escapada al economista José Manuel Restrepo, exministro y académico. Su papel sería similar al del ciclista que marca el paso con precisión matemática, cuidando la estrategia económica del equipo mientras el líder se concentra en el sprint político.

Por su parte,  Paloma Valencia decidió sumar a su equipo a Juan Daniel Oviedo, un técnico reconocido por su manejo de las cifras y su capacidad de comunicación. En el lenguaje del ciclismo, sería ese gregario que lleva el reloj en la cabeza, calculando cada segundo de diferencia para que el líder llegue con fuerza al último kilómetro.

Así, en esta competencia democrática que conduce al Palacio de Nariño, cada candidato pedalea con su propio escudero.

Porque en política, como en el ciclismo, no basta con tener piernas fuertes: hace falta un compañero capaz de proteger al líder del viento, sostener el ritmo del equipo y empujar la bicicleta del poder hasta la línea de meta. 

Los Gregarios

Tras anunciarse las fórmulas vicepresidenciales, el pelotón político colombiano comenzó a reorganizar sus estrategias como si se tratara de la etapa decisiva de una gran vuelta.

Los líderes —Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia— ya no ruedan solos en la carretera hacia la Casa de Nariño: ahora avanzan escoltados por sus gregarios de confianza, Aída Quilcué, José Manuel Restrepo y Juan Daniel Oviedo.

Y es precisamente en ese juego de relevos, donde se alternan la voz social, el cálculo económico y la precisión técnica, donde comienza a definirse quién tendrá el equipo más sólido para resistir los ataques del pelotón y llegar con fuerzas al último puerto de la democracia colombiana.

En esta carrera política que se parece cada vez más a una gran vuelta ciclística, los líderes han elegido a sus gregarios con perfiles distintos: unos vienen de las luchas sociales, otros de la academia y otros de la técnica estadística. Cada uno cumple un papel específico dentro del equipo que busca cruzar primero la meta presidencial.

Aída Quilcué – La gregaria de la resistencia social

Lideresa indígena del pueblo nasa y figura emblemática del movimiento social del Cauca, Aída Quilcué ha construido su trayectoria en la defensa de los derechos de los pueblos originarios y de los territorios.

Su voz se hizo visible a nivel nacional durante las mingas indígenas y en los escenarios de diálogo con el Estado. Como compañera de fórmula de Iván Cepeda, representa el rostro de la Colombia profunda, esa que pedalea desde las montañas y las comunidades rurales. En la lógica del ciclismo político, sería la gregaria que conoce los caminos más difíciles del país social y que puede ayudar al líder a atravesar los puertos más empinados de la desigualdad.

José Manuel Restrepo – El gregario del cálculo económico

Economista, académico y exministro de Hacienda y de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo ha sido una de las voces técnicas más visibles en materia económica en Colombia. Su carrera ha estado marcada por la academia y la gestión pública, con un enfoque en crecimiento, estabilidad fiscal y desarrollo empresarial.

Como fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, encarna el perfil del estratega que mide cada pedalazo con la precisión de un cronómetro. En la metáfora ciclística, es el gregario que controla el ritmo del pelotón económico para que el líder llegue con reservas al sprint final.

Juan Daniel Oviedo – El gregario de las cifras y la ciudad

Economista y exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo se convirtió en una figura pública muy conocida por su manera pedagógica de explicar las cifras del país. Durante su gestión al frente del organismo estadístico fortaleció la confianza en los datos y se posicionó como un técnico cercano a la ciudadanía.

Como compañero de fórmula de Paloma Valencia, aporta una imagen de renovación, conocimiento técnico y conexión con los temas urbanos. En el equipo político, sería el gregario que lleva el computador y el reloj en la cabeza, calculando cada kilómetro de la carrera para que el ataque final llegue en el momento preciso.

Paloma con el mejor gregario

Para los analistas la candidata Paloma Valencia tiene el mejor gregario: Juan David Oviedo. Los dos respaldados por una excelente nomina de coequiperos encabezados Vicky Dávila, Juan Carlos Pinzón, Mauricio Cárdenas, David Luna, Enrique Peñalosa, Juan Manuel Galán y Aníbal Gaviria.

«Uno de los casos más interesantes en las formulas presidenciales es el de Paloma Valencia junto a Juan Daniel Oviedo. La dupla le aporta a la campaña de centroderecha un componente de tecnocracia, moderación y conexión con sectores urbanos que no necesariamente se identifican con el uribismo tradicional. Además, proyecta apertura hacia votantes liberales en lo cultural, incluidos sectores de la comunidad LGBTI. Es una fórmula pensada para ampliar.

Distinta es la estrategia de Abelardo De La Espriella, quien escogió al economista José Manuel Restrepo. El mensaje aquí apunta a la confianza económica: experiencia técnica, solvencia en política fiscal y credibilidad frente a empresarios, mercados y clases medias preocupadas por el rumbo económico del país. Restrepo no proviene de la política electoral, pero sí de la administración pública y del debate académico. Es una fórmula que apuesta más por la estabilidad que por la emoción.

En el caso de Iván Cepeda y Aída Quilcué, el valor parece ser más simbólico que estrictamente electoral. Quilcué encarna una causa y una identidad política muy útil para la narrativa de la izquierda. Sin embargo, gran parte de ese electorado indígena y de activismo social ya se encontraba alineado con el petrismo y el Pacto Histórico. Más que ampliar la base, refuerza la que ya existe» resalta Jean-Pierre Serna, director de El RunRun Político. 

Es decir, no se trata de un asunto clasista o racista. ¿Está preparada la señora Quilcué para suceder a Cepeda en caso de que llegue a faltar de forma temporal o absoluta? ¿Tiene la preparación y la experiencia para hacerlo? Es evidente que la líder indígena caucana no tiene ni la preparación, ni la experiencia para suceder a Cepeda» destaca Òscar Montes, periodista y politólogo.  

«Paloma Valencia en esta unión con Oviedo, tratando de acercarse al centro, y a los jóvenes, puede estar perdiendo parte de los votos de su partido y de la derecha. Es decir, por arriesgarse a “pescar” nuevos e improbables electores, puede desperdiciar los seguros que siempre le han sido fieles.

Otro matrimonio que parece, cono se dice coloquialmente, “pegado con saliva” es el de Abelardo de la Espriella – Showman, imprudente, costeño y mamador de gallo – quien audazmente, escogió al respetable académico y economista José Manuel Restrepo, exministro de Comercio Exterior y Hacienda del gobierno Duque, de la alta alcurnia “cachaca” y pariente de tres expresidentes. Uno de ellos Carlos Lleras Restrepo, el abuelo de German Vargas Lleras, líder de Cambio Radical.

Por su parte, Iván Cepeda del Pacto Histórico trata de ensayar la fórmula que le funcionó a Gustavo Petro con Francia Márquez, representante de las negritudes, esta vez con la senadora Aida Quilcué – descendiente del aguerrido líder indígena caucano Manuel Quintín Lame.

Algunos dicen que no suma porque de todas maneras los indígenas hubieran votado por el binomio Cepeda/Petro y que, si bien Francia le funcionó a Petro para las elecciones, fracasó en sus funciones en el gobierno. Es decir, que este podría ser otro matrimonio que no durará mucho» reseña Vìctor Herrera Michel, periodista, abogado y politólogo.

Al final, cuando la campaña entre en su último kilómetro, la política colombiana se parecerá aún más a una etapa decisiva de alta montaña. Allí irán pedaleando juntos el senador Iván Cepeda con la voz ancestral de Aída Quilcué, el abogado Abelardo de la Espriella con el pulso económico de José Manuel Restrepo, y la senadora Paloma Valencia acompañada por la brújula estadística de Juan Daniel Oviedo.

Cada dupla rodará con su propio ritmo, sorteando las curvas de la desigualdad, el viento cruzado de las pasiones políticas y los puertos empinados de una nación que aún busca su equilibrio. Y será entonces, cuando el pelotón llegue jadeando a la recta final de la democracia, que el país entero —como un pueblo apostado a la orilla de la carretera— verá quién tiene las piernas, el equipo y el corazón suficientes para lanzar el esprint definitivo hacia la Casa de Nariño


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