Trump reconoció que Petro ha mantenido una actitud “muy agresiva” y ha utilizado expresiones especialmente duras en su contra y contra Estados Unidos. Sin embargo, el mandatario estadounidense subrayó que, a pesar de ese historial, confía en que el encuentro programado se desarrolle de manera constructiva y genere resultados positivos para ambos países.
“Tuve una buena llamada con él. Ha sido muy hostil conmigo, con la nación, llamándome dictador, entre otras cosas, pero llamó a través de personas y quiere que nos reunamos; está bien para mí”, afirmó Trump. En ese mismo tono conciliador, el presidente estadounidense expresó su expectativa de mantener una buena reunión con Petro y destacó su aprecio por Colombia y su población.
“La gente de Colombia es gente increíble. Marco lo sabe mejor que cualquier otra persona porque está casado con una mujer de Colombia, y no me refiero a la Universidad de Columbia”, señaló Trump, en un comentario que mezcló elogios y humor. “Espero el encuentro con el presidente Petro en un futuro cercano”, añadió.
Horas antes, Trump había confirmado oficialmente la visita de Petro a Washington a través de su plataforma Truth Social. Allí aseguró que el encuentro será beneficioso para ambos países, aunque insistió en uno de los puntos más sensibles de la agenda bilateral: la lucha contra el narcotráfico. “Estoy seguro de que la visita saldrá muy bien para Colombia y para Estados Unidos, pero la cocaína y otras drogas deben ser impedidas de ingresar a Estados Unidos”, escribió.
Las relaciones entre ambos gobiernos atravesaron un momento crítico el año pasado, cuando protagonizaron una agria confrontación verbal que solo comenzó a moderarse tras una conversación telefónica de más de una hora, sostenida el miércoles previo al anuncio del encuentro. En ese contexto, Estados Unidos llegó a retirarle la visa a Petro luego de una intervención pública en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU en septiembre. Washington también retiró a Colombia la certificación en la lucha antidrogas, un elemento clave de la cooperación militar histórica entre ambos países.
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, en enero de 2025, Petro había adoptado un tono confrontacional, advirtiendo un giro drástico en la política estadounidense hacia América Latina. La reaparición de expresiones como “el patio trasero” para referirse a la región, sumada al despliegue naval en el Caribe y a ataques contra presuntas narcolanchas, incrementó aún más la tensión.
La reunión de febrero se perfila ahora como una oportunidad para recomponer la relación y redefinir una agenda bilateral marcada por diferencias, pero también por intereses estratégicos compartidos.

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