La caída del dólar golpea al café: productores reciben hasta $550.000 menos por carga


La fuerte caída del dólar en Colombia, que lo ha llevado a niveles no vistos desde junio de 2021, encendió las alertas en uno de los sectores más estratégicos de la economía nacional: el cafetero. Mientras para el mercado cambiario una moneda más fuerte suele interpretarse como una señal positiva de estabilidad, para miles de productores que dependen de las exportaciones el panorama es mucho menos alentador.

El peso colombiano se ha apreciado con fuerza en el último año. A comienzos de enero de 2025, el dólar se negociaba alrededor de los $4.409, pero al 13 de enero de 2026 descendió hasta la zona de $3.663. Esto representa una revaluación cercana al 16,9 %, un ajuste rápido que tiene efectos directos sobre los ingresos rurales y la competitividad del país como exportador.

Para Germán Bahamón Jaramillo, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, el impacto es claro y contundente. En el último año, la tasa de cambio se ha apreciado cerca de $746 por dólar, lo que significa que hoy cada carga de café recibe entre $500.000 y $550.000 menos únicamente por efecto cambiario. Es decir, el productor vende el mismo café, con la misma calidad y el mismo esfuerzo, pero recibe medio millón de pesos menos por carga.

“Para muchos esto suena a una buena noticia, pero para un país que vive de producir y exportar, una revaluación tan rápida tiene un costo real: perdemos competitividad y se reducen los ingresos de quienes generan divisas y desarrollo económico”, advirtió Bahamón. Según el dirigente gremial, el fenómeno cambiario termina trasladando el ajuste macroeconómico directamente al ingreso del productor.

El problema se agrava porque esta revaluación llega en un momento especialmente complejo para el campo. Hoy el cafetero recibe menos pesos por cada dólar exportado, mientras enfrenta una combinación de inflación persistente, un salario mínimo más alto y tasas de interés elevadas durante 2026. Esta mezcla presiona los costos de producción, reduce los márgenes de rentabilidad y pone en riesgo la inversión y la sostenibilidad futura del sector.

Desde la Federación insisten en que no se trata de pedir privilegios, sino de proteger el ingreso rural, el empleo y las exportaciones, que son pilares fundamentales de la economía colombiana y del equilibrio social en las regiones cafeteras.

El comportamiento reciente del dólar explica parte de esta preocupación. En la jornada del miércoles 14 de enero, la divisa profundizó su tendencia a la baja. En la sesión previa inició alrededor de $3.705 y descendió hasta tocar un mínimo de $3.626,55, niveles que no se observaban desde junio de 2021. En la apertura de la jornada siguiente, el dólar se ubicó en $3.630, con una caída de $33,24 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), fijada en $3.663,24.

Durante las primeras horas de negociación, la moneda estadounidense se movió entre un mínimo de $3.630 y un máximo de $3.648,18, con 22 transacciones que sumaron US$18,7 millones. Para el gremio cafetero, este comportamiento confirma que, aunque un dólar barato alivia las importaciones, castiga con fuerza a sectores exportadores como el café.

A este choque cambiario se suma un ajuste en la producción. Al cierre del año calendario 2025, la caficultura colombiana alcanzó una producción de 13,67 millones de sacos de 60 kilos, lo que representó una leve caída del 2 % frente a 2024. Sin embargo, el primer trimestre del año cafetero (octubre–diciembre) fue más complejo, con una reducción del 24 %, y solo en diciembre el descenso alcanzó el 31 %.

De acuerdo con Bahamón, las intensas y prolongadas lluvias del primer semestre de 2025 afectaron las floraciones y el desarrollo del grano en las principales zonas cafeteras, impactando directamente el volumen cosechado.

Pese a la menor producción, la demanda internacional se mantuvo firme. En 2025, las exportaciones crecieron 7 % y alcanzaron 13,1 millones de sacos, confirmando la solidez del café colombiano en los mercados internacionales. La Federación Nacional de Cafeteros tuvo una participación del 25,9 % del total exportado. No obstante, en el primer trimestre del año cafetero las exportaciones cayeron 6,1 %, reflejo de la menor disponibilidad del grano.

En contraste, el consumo interno mostró una tendencia positiva y llegó a 2,27 millones de sacos, mientras que las importaciones se ubicaron en 1,18 millones. Un escenario mixto que, con un peso fuerte y un dólar débil, plantea nuevos retos para la caficultura colombiana en 2026.




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