Estados Unidos incauta un séptimo petrolero vinculado a Venezuela y refuerza el control sobre sus exportaciones de crudo


Estados Unidos se incautó este martes en el Caribe de un nuevo petrolero vinculado a Venezuela, el séptimo desde diciembre, en una operación que refuerza la “cuarentena” impuesta por la Administración de Donald Trump sobre las exportaciones de crudo del país sudamericano. La medida se produce tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y en paralelo a un esquema acordado que permite a Caracas recibir parte de los beneficios de la venta de su petróleo bajo supervisión de Washington.

La acción fue confirmada por el Comando Sur de Estados Unidos, que subrayó que la detención del buque demuestra la determinación del Gobierno estadounidense de garantizar que el petróleo venezolano solo salga del país de manera “adecuada y legal”. Según el comunicado, el operativo se desarrolló sin incidentes y responde a la política de seguridad nacional de Washington en la región.

El buque interceptado fue identificado como el Motor Vessel Sagitta, de bandera panameña. De acuerdo con el Comando Sur, la incautación pone de relieve que “la seguridad del pueblo estadounidense es primordial”, en un contexto de mayor presencia militar y de vigilancia en el Caribe y el Atlántico.

El Departamento del Tesoro detalló que el Sagitta pertenece a Sunne Co Limited, una empresa propietaria de varios buques sancionados y presuntamente integrada en una denominada “flota fantasma”. Este tipo de estructuras, según las autoridades estadounidenses, se utiliza para transportar crudo procedente de países sometidos a sanciones internacionales, entre ellos Venezuela, Irán y Rusia, eludiendo controles y restricciones.

Con esta operación, ya son siete los petroleros vinculados a Venezuela incautados por Estados Unidos desde el 10 de diciembre de 2025: seis en el Caribe y uno en el Atlántico Norte. Las autoridades consideran que estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para desarticular redes logísticas que sostienen exportaciones fuera de los marcos legales establecidos por Washington.

La incautación se inscribe, además, en un giro radical de la política estadounidense hacia Caracas tras la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, a comienzos de enero. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentan cargos relacionados con el narcotráfico, acusaciones que han rechazado públicamente.

En paralelo a las incautaciones, Estados Unidos ha puesto en marcha un mecanismo para comercializar petróleo venezolano bajo su control y repartir parte de los ingresos con Caracas. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó este martes la recepción de los primeros 300 millones de dólares, de un total de 500 millones acordados a inicios de enero, procedentes de la venta de crudo a Estados Unidos.

Rodríguez explicó que los fondos se destinarán a financiar empresas de sectores esenciales y a proteger el poder adquisitivo de los trabajadores frente a la inflación. Los recursos, depositados en un fondo en Catar, serán canalizados a través de la banca nacional y del Banco Central de Venezuela con el objetivo de estabilizar el mercado cambiario, afectado por la escasez de divisas.

La Administración Trump sostiene que el control de las exportaciones y la canalización transparente de los ingresos permitirán evitar circuitos opacos y, al mismo tiempo, abrir la puerta a futuras inversiones de empresas estadounidenses en un país que alberga algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo.


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