El buque, originalmente conocido como Bella 1, fue sancionado por Estados Unidos en 2024 por su presunta participación en redes de transporte de crudo al margen de las sanciones internacionales. Tras evadir un intento de abordaje cerca de Venezuela en diciembre, el barco continuó su travesía hacia el noreste, donde finalmente fue detenido en aguas internacionales del Atlántico Norte.
Durante su viaje, la tripulación cambió el nombre de la embarcación a Marinera y pintó una bandera rusa en el casco, tratando de presentarse bajo protección de Rusia. El buque fue registrado en el registro oficial ruso mientras aún estaba en alta mar, una maniobra que complicó los esfuerzos legales y diplomáticos.
Según publicaciones oficiales, la operación de rastreo y captura incluyó la vigilancia continua del petrolero por medio de aviones de patrulla P-8 desplegados desde bases en Europa, especialmente en Inglaterra, mientras la Guardia Costera estadounidense y unidades militares se coordinaban para interceptarlo.
El seguimiento de Marinera también coincidió con un despliegue de buques rusos, incluido un submarino, en la zona, en un aparente intento de escoltar o proteger al petrolero, lo que elevó las tensiones entre Washington y Moscú. Rusia presentó solicitudes diplomáticas para que Estados Unidos detuviera su persecución.
La incautación se produce en un contexto de presión estadounidense para bloquear rutas de petróleo sancionado procedente de Venezuela y aliados, tras una serie de operaciones similares en meses recientes. Autoridades aún no han detallado el destino final del buque ni de su tripulación.

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