A una semana del encuentro entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, continúan conociéndose detalles sobre la reunión que marcará un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales entre dos países históricamente cooperantes, pero que en los últimos meses han atravesado un periodo de tensión diplomática.
Una de las principales incógnitas alrededor del encuentro estaba relacionada con el ingreso de la delegación colombiana a territorio estadounidense, teniendo en cuenta que ni el presidente Petro ni la canciller Rosa Villavicencio cuentan actualmente con visa vigente para entrar legalmente a ese país. Sin embargo, este panorama quedó despejado luego de que el Gobierno de Estados Unidos confirmara la entrega de un permiso especial por cinco días, con el fin de evitar contratiempos en la llegada de los funcionarios.
La relación entre Colombia y Estados Unidos se deterioró de forma significativa tras la revocatoria de la visa al presidente Gustavo Petro, a miembros de su familia y al ministro del Interior, Armando Benedetti, una decisión que se produjo después de que el jefe de Estado colombiano participara en una marcha de apoyo a Palestina en la ciudad de Nueva York. Este episodio marcó un punto de inflexión en la diplomacia entre ambos países.
En señal de solidaridad frente a esta situación, la entonces canciller Rosa Villavicencio optó por renunciar voluntariamente a su permiso para viajar a Estados Unidos, a pesar de ser la principal interlocutora del Gobierno colombiano con la comunidad internacional. La decisión fue interpretada como un gesto político frente a lo que el Ejecutivo consideró una medida injustificada.
Durante varios meses, los roces entre los dos gobiernos se hicieron evidentes a través de declaraciones públicas y mensajes cruzados que reflejaban el distanciamiento entre Petro y Trump. No obstante, el pasado 7 de enero, cuatro días después de la salida de Nicolás Maduro del régimen venezolano, ambos mandatarios sostuvieron una llamada telefónica en la que acordaron realizar una reunión presencial, programada para el próximo 3 de febrero en Washington.
Hasta ese momento, no se había aclarado de qué manera el Gobierno colombiano resolvería el ingreso de su delegación, dado que los funcionarios clave de la relación bilateral no contaban con visa. La respuesta llegó el pasado 26 de enero, cuando desde la Casa Blanca se confirmó que se otorgará un permiso especial temporal por cinco días, el cual entrará en vigencia a partir del domingo 1 de febrero.
De acuerdo con información divulgada por la cadena radial Caracol, la notificación fue confirmada por la canciller Rosa Villavicencio durante una reunión con el presidente Gustavo Petro. La funcionaria también será beneficiaria de esta visa temporal, que tendrá validez exclusivamente durante el tiempo que la delegación permanezca en territorio estadounidense.
El mismo medio informó que otros funcionarios del Gobierno colombiano buscan acceder a este permiso especial para acompañar al presidente en el encuentro bilateral. Entre ellos se encuentra el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien ya habría enviado la documentación requerida a través de la Cancillería y se encuentra a la espera de una respuesta oficial.
La delegación colombiana que viajará a Washington estará integrada, además, por Raúl Moreno, jefe de Gabinete; el asesor de comunicaciones Andrés Hernández; y cinco periodistas, cuyos nombres serán definidos en los próximos días.
El encuentro entre Petro y Trump tendrá como eje central la lucha contra las drogas, uno de los temas históricos de la agenda bilateral. En varias ocasiones, el mandatario estadounidense ha acusado, sin presentar evidencias, al presidente colombiano de ser un líder del narcotráfico, señalamientos que han sido rechazados por el Gobierno de Colombia, que sostiene haber alcanzado cifras récord en la lucha contra este fenómeno criminal.
Pese a las tensiones previas, ambos jefes de Estado no habían tenido una interlocución directa hasta la llamada de enero. Ahora, la reunión presencial genera expectativas sobre un posible reencauzamiento de la relación bilateral, en un contexto en el que el presidente Petro ha sido crítico de las políticas migratorias y de relaciones exteriores de Estados Unidos.
Mientras se ultiman los detalles logísticos y diplomáticos del encuentro, crece la expectativa sobre un nuevo capítulo en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, marcado por el diálogo directo entre dos mandatarios que, hasta ahora, habían mantenido una relación distante y cargada de desconfianza.
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