Lorduy sostuvo que, aunque el nuevo puente fue diseñado con
un mayor gálibo y altura para facilitar la navegación de embarcaciones de gran
calado, ese beneficio no se ha traducido en crecimiento económico ni logístico
para la región, debido a que la anticua estructura sigue representando una
barrera.
El aspirante al Senado fue enfático en señalar que
cualquier intervención sobre el citado puente debe ir de la mano con el dragado
del río Magdalena, proyecto que calificó como inseparable. “Sin dragado, la
demolición quedaría incompleta y no tendría impacto real en la navegación ni en
la actividad portuaria”, advirtió.
Asimismo, cuestionó la falta de avances concretos pese a
que, desde 2019 se vienen anunciando estudios y diagnósticos. Según Lorduy, no
existen recursos asignados ni decisiones firmes, lo que ha mantenido paralizada
una obra estratégica para la competitividad del departamento del Atlántico.
Finalmente, el aspirante al Senado aseguró que la situación
refleja una falta de voluntad política y coordinación institucional, que sigue
frenando el aprovechamiento pleno de una infraestructura clave y postergando el
desarrollo económico del Atlántico.
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