Este jueves 10 de septiembre se cumplió un mes del sismo de magnitud 7,4 que tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, y que fue sentido en amplias zonas del occidente y centro de Colombia.
Durante estas cuatro semanas, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha mantenido el monitoreo de la actividad sísmica en el departamento y ha desarrollado trabajos de campo para evaluar los efectos del movimiento y obtener información que contribuya a la gestión del riesgo.
De acuerdo con el balance entregado por Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia, con corte a este jueves se han identificado más de 300 réplicas asociadas al sismo del 10 de agosto, todas con profundidades superiores a 70 kilómetros.
A esta actividad se suma un enjambre sísmico registrado en Chocó, que supera los 1.200 eventos a profundidades menores de 70 kilómetros.
Evaluación en más de 20 municipios
El seguimiento realizado por el SGC no se ha limitado al registro instrumental de los movimientos.
Sus equipos han recorrido más de 20 municipios y ciudades, entre ellos Quindío, Versalles, Viterbo, Trujillo, Manizales, Cali y Pereira, para establecer los efectos asociados al sismo.
Durante estas visitas se evaluó la intensidad del movimiento a partir de la percepción de los habitantes, los daños observados en las construcciones y las condiciones encontradas directamente en el terreno.
Según el organismo, los mayores niveles de afectación se observaron principalmente en edificaciones vulnerables, antiguas o con deficiencias de mantenimiento.
Entre las estructuras afectadas se encontraron viviendas construidas en bahareque, tapia pisada y adobe, algunas de ellas con cubiertas pesadas o con deterioro estructural. También fueron identificados daños en construcciones localizadas en zonas de pendiente.
Mantenimiento de estaciones y medición de la corteza
El trabajo de campo incluyó además el mantenimiento de cinco estaciones permanentes de la Red Sismológica Nacional, ubicadas en Chocó y Valle del Cauca.
El SGC también adelantó mediciones destinadas a determinar los cambios producidos en la corteza terrestre después del movimiento.
Para ello fueron utilizadas ocho estaciones episódicas GNSS, que registraron información durante períodos de entre 96 y 120 horas.
Estos instrumentos permiten medir desplazamientos de la superficie terrestre y establecer las zonas en las que se presentan mayores niveles de deformación de la corteza.
La información obtenida se incorpora al análisis científico del comportamiento del territorio después del sismo.
También fueron identificados movimientos en masa
Otro de los componentes del seguimiento corresponde a los movimientos en masa.
A partir del análisis de imágenes satelitales, el SGC identificó 240 movimientos en masa, de los cuales 81 fueron reactivados por el sismo, según el balance divulgado.
Estos fenómenos fueron localizados principalmente en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Tolima, departamentos que también estuvieron entre los territorios donde se reportaron efectos derivados del movimiento telúrico.
El monitoreo permite establecer cuáles de estos procesos pudieron estar relacionados con el sismo y cuáles corresponden a condiciones previas del terreno.
La vigilancia continúa
La Red Sismológica Nacional mantiene activo el seguimiento de la actividad sísmica y continúa analizando la información procedente tanto de las estaciones instrumentales como de las investigaciones realizadas directamente en territorio.
El propósito del SGC es fortalecer el conocimiento científico sobre lo ocurrido y proporcionar información que sirva de apoyo a las autoridades encargadas de la gestión del riesgo, la planificación territorial y la protección de la población.
Un mes después del sismo de magnitud 7,4, el seguimiento científico continúa siendo una de las herramientas para comprender la evolución de la actividad sísmica en Chocó y evaluar sus posibles efectos sobre el territorio.

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