El Gobierno nacional prepara un ambicioso plan de reconstrucción para atender los daños ocasionados por el terremoto que sacudió a gran parte de Colombia el pasado lunes 10 de agosto. Durante una alocución presidencial este 17 de agosto, el presidente Abelardo De La Espriella informó que las pérdidas materiales preliminares ascienden a $30 billones.
De acuerdo con el balance presentado por el mandatario, la emergencia afectó a 450 municipios ubicados en 15 departamentos y dejó hasta el momento 289 personas fallecidas, 4.187 heridas y 143 desaparecidas.
La tragedia también provocó una profunda afectación habitacional y social. El Gobierno reportó 120.328 familias damnificadas, mientras que 26.945 viviendas fueron destruidas.
A la destrucción de viviendas se suma el impacto sobre la infraestructura básica. Según las cifras entregadas por el presidente, 285 centros de salud y 2.838 establecimientos educativos resultaron afectados por el movimiento telúrico.
$24,5 billones en daños a edificaciones
El cálculo preliminar de las pérdidas fue elaborado con base en una estimación de una firma privada. De los $30 billones contabilizados hasta ahora, aproximadamente $24,5 billones corresponden a daños directos en edificaciones, mientras que otros $5,5 billones corresponden a infraestructura.
La dimensión económica de la tragedia no se limita a las pérdidas ya identificadas. El propio presidente De La Espriella advirtió que el costo de reconstruir las regiones y ciudades afectadas podría alcanzar igualmente los $30 billones.
Las autoridades mantienen las labores de búsqueda, rescate y atención humanitaria en las zonas que registraron mayores afectaciones, mientras se avanza en la caracterización de las familias que perdieron sus viviendas o sufrieron daños en sus propiedades.
Gobierno anuncia el Fondo Milagro
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno anunció la creación del Fondo Milagro, mecanismo que tendrá como propósito central estructurar y ejecutar el programa de reconstrucción.
El presidente explicó que el modelo toma como referencia el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (Forec), creado después del terremoto que afectó esa región en 1999.
“Me estoy inspirando con todo el equipo económico en el Forec, que atendió el terremoto del Eje Cafetero, para replicar los aciertos de ese fondo y evitar los errores que se cometieron en ese momento”, señaló el mandatario.
El denominado Plan Milagro de Reconstrucción contempla la participación del Gobierno nacional, gobernadores, alcaldes, constructores, entidades financieras y compañías aseguradoras.
De La Espriella hizo un llamado al sector de la construcción para que participe en la recuperación de las zonas afectadas y pidió a las entidades financieras reducir las tasas de interés para facilitar que las familias puedan reconstruir o adquirir una vivienda.
Primer tramo de crédito del Banco Mundial
Como parte de las medidas para atender la emergencia, el Gobierno confirmó el desembolso del primer tramo de un crédito del Banco Mundial por 200 millones de dólares, recursos destinados a responder a las necesidades más urgentes de las comunidades damnificadas.
El presidente agradeció al organismo internacional por la rapidez con la que respondió a la solicitud colombiana y destacó la solidaridad internacional frente a la tragedia.
La ayuda internacional anunciada para Colombia supera actualmente los 1.300 millones de dólares, de acuerdo con las cifras presentadas durante la alocución presidencial.
Subsidios de arriendo y Vivienda Milagro
Entre las medidas sociales anunciadas se encuentra la entrega de subsidios de arrendamiento para las familias que perdieron sus viviendas, además de alivios relacionados con los servicios públicos.
El Gobierno también pondrá en marcha un programa de construcción de vivienda nueva y mejoramiento de las casas afectadas, denominado “Vivienda Milagro”.
Para establecer quiénes podrán acceder a estas ayudas, las autoridades realizarán un censo y una caracterización de las familias damnificadas.
La primera dama, Ana Lucía Pineda, fue destacada por el presidente por su participación en la campaña “Colombia, un solo corazón”, mediante la cual se han recolectado y distribuido alimentos, agua, medicamentos, ropa y otros elementos destinados a las comunidades afectadas.
Emergencia económica y advertencia contra la corrupción
Uno de los anuncios centrales de la alocución fue la decisión del Gobierno de decretar el estado de emergencia económica, con el argumento de que la magnitud de la tragedia exige adoptar medidas extraordinarias.
“Voy a decretar el estado de emergencia económica, porque este hecho imprevisible de la naturaleza no tiene otra forma de enfrentarse que tomando medidas extraordinarias y nuestra Constitución nos entrega las herramientas para ese propósito”, afirmó De La Espriella.
El jefe de Estado también puso especial énfasis en el manejo de los recursos destinados a la atención de los damnificados y la reconstrucción.
Advirtió que su administración no tolerará actos de corrupción y aseguró que quienes intenten apropiarse de recursos públicos destinados a las víctimas enfrentarán sanciones.
“No hay en mi Gobierno tolerancia alguna con la corrupción”, manifestó el presidente, quien agregó que quien “le meta la mano a la plata pública será castigado con severidad”.
Un país ante una reconstrucción de largo alcance
El Gobierno enfrenta ahora el reto de convertir los anuncios de emergencia y reconstrucción en soluciones concretas para más de 120.000 familias damnificadas.
La magnitud de las pérdidas, la destrucción de viviendas y los daños en hospitales, colegios, vías y demás infraestructura obligan a coordinar recursos públicos, créditos internacionales y aportes del sector privado.
Mientras continúan las labores de atención en las zonas afectadas, el Ejecutivo deberá definir la estructura definitiva del Fondo Milagro, establecer las prioridades de inversión y garantizar que los recursos lleguen efectivamente a las familias que perdieron sus viviendas y medios de subsistencia.
El terremoto del 10 de agosto deja así una de las mayores emergencias que ha enfrentado el país en las últimas décadas y abre para el Gobierno de Abelardo De La Espriella el desafío de ejecutar una reconstrucción cuyo costo podría acercarse a $30 billones.
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