Entregaron su iris por dinero y ahora crece la preocupación por la seguridad de sus datos biométricos


*La decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio contra World Foundation y Tools for Humanity volvió a poner bajo la lupa la información de miles de colombianos que aceptaron escanear su iris y rostro a cambio de dinero o criptomonedas.

La preocupación crece entre colombianos que participaron en jornadas de escaneo de iris y rostro realizadas por empresas vinculadas al proyecto Worldcoin, especialmente en ciudades como Cartagena, después de que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) ordenara el cierre definitivo de las operaciones relacionadas con el tratamiento de estos datos en Colombia.

La decisión de la autoridad de protección de datos también ordenó la supresión definitiva de la información biométrica recolectada, incluidos los códigos de iris, y exigió que su eliminación sea certificada mediante una entidad externa.

Uno de los aspectos que más preocupa es que los datos biométricos tienen una característica que los diferencia de una contraseña: una persona no puede cambiar su iris o su rostro si esa información llega a quedar comprometida.

La advertencia de la SIC

Durante el proceso, las empresas argumentaron que los códigos de iris eran cifrados y fragmentados, por lo que, según su posición, no permitirían identificar directamente a las personas.

La SIC rechazó ese argumento y sostuvo que el sistema conserva la capacidad de identificar o individualizar a una persona mediante sus patrones biométricos, por lo que la información continúa teniendo carácter personal.

La entidad también cuestionó las condiciones en las que se obtuvo el consentimiento de los ciudadanos. Según la investigación, este no habría sido suficientemente libre e informado y la información entregada a los usuarios no habría explicado de manera clara las finalidades y condiciones del tratamiento de sus datos.

¿Qué pasa con quienes entregaron sus datos?

En redes sociales han comenzado a circular denuncias y advertencias sobre supuestos créditos, cuentas financieras y otros trámites realizados utilizando información de personas que participaron en los escaneos.

Sin embargo, estas afirmaciones no deben darse por comprobadas sin una investigación o evidencia que las respalde.

Lo que sí está claro es que quienes entregaron información biométrica deben prestar especial atención a la protección de su identidad digital y verificar periódicamente sus movimientos financieros y registros crediticios.

También pueden solicitar información sobre el tratamiento de sus datos, pedir su supresión cuando corresponda y acudir ante la SIC si consideran que sus derechos fueron vulnerados.

Un debate que apenas comienza

El caso abre una discusión mucho más amplia sobre el valor y la protección de los datos biométricos en una sociedad cada vez más digitalizada.

A diferencia de un número de teléfono, una contraseña o una tarjeta bancaria, los rasgos biométricos forman parte de la identidad física de una persona. Por eso, su entrega a cambio de un beneficio económico plantea preguntas que van más allá del dinero recibido.

Para miles de colombianos que participaron en estos programas, la pregunta ahora es sencilla, pero trascendental: ¿qué ocurrió realmente con los datos que entregaron y quién puede tener acceso a ellos?


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