Irán cierra nuevamente el estrecho de Ormuz en medio de ataques de Israel contra Hezbollah en Líbano


*El alto el fuego de dos semanas incluye la reapertura del estrecho de Ormuz y el inicio de negociaciones, aunque persisten enfrentamientos y diferencias sobre el alcance del acuerdo.

Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego temporal de dos semanas que ha generado un respiro parcial en la crisis regional, pero no ha logrado detener completamente la violencia ni disipar las dudas sobre su implementación.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó el acuerdo como una “victoria total y completa”, destacando que incluye la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo. Sin embargo, horas después del anuncio, Irán lanzó ataques con misiles y drones contra países del Golfo como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, evidenciando la fragilidad del pacto.

La Guardia Revolucionaria iraní advirtió además que no confía en los compromisos de Washington y que mantiene su capacidad militar activa, señalando que tiene “el dedo en el gatillo”.

Un acuerdo con versiones contradictorias

El alcance de la tregua ha generado interpretaciones distintas entre los actores involucrados. Mientras Estados Unidos insiste en que el acuerdo abre la puerta a una desescalada amplia, desde Irán se ha dejado claro que el control sobre operaciones estratégicas, como el tránsito en Ormuz, seguirá bajo supervisión militar iraní.

En paralelo, Israel detuvo sus ataques directos contra Irán, pero confirmó que continuará su ofensiva contra el grupo Hezbollah en Líbano, lo que contradice versiones de Pakistán —uno de los principales mediadores— que sugerían una tregua más amplia en la región.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya había anticipado que las operaciones contra Hezbollah no se verían afectadas por el acuerdo. Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, expresó su esperanza de que el cese al fuego se extienda a su país.

Reapertura parcial del estrecho de Ormuz

Uno de los efectos inmediatos del acuerdo ha sido la reactivación gradual del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Según datos de la plataforma MarineTraffic, los buques NJ Earth y Daytona Beach fueron los primeros en cruzar esta ruta tras semanas de parálisis.

El paso había sufrido una caída del 95 % en el tránsito desde marzo, afectando el flujo de cerca del 20 % del petróleo y gas mundial. Antes del anuncio, solo unas pocas embarcaciones lograban cruzar, lo que generó fuertes tensiones en los mercados energéticos.

No obstante, expertos advierten que aún es pronto para hablar de una normalización. Analistas del sector señalan que la reapertura dependerá de la estabilidad del acuerdo y de las condiciones de seguridad en la zona.

Impacto en los mercados y la política global

El anuncio de la tregua provocó una caída significativa en los precios del petróleo, que retrocedieron más de un 15 % y volvieron a situarse por debajo de los 100 dólares por barril. Este comportamiento refleja el alivio de los mercados ante una posible reducción del riesgo geopolítico en una región clave para el suministro energético mundial.

A nivel internacional, líderes como el primer ministro británico, Keir Starmer, calificaron el acuerdo como un “momento de alivio”, aunque advirtieron que la situación sigue siendo delicada.

Además, Trump sugirió que China pudo haber influido para llevar a Irán a la mesa de negociación, mientras la OTAN anunció conversaciones con Washington para evaluar el impacto del acuerdo.

Negociaciones en marcha y escenario incierto

Las partes han confirmado que iniciarán negociaciones formales en Islamabad, con el objetivo de transformar la tregua en un acuerdo de paz más duradero. Incluso, la Casa Blanca no descarta encuentros presenciales entre delegaciones de ambos países.

Sin embargo, los hechos sobre el terreno muestran un panorama volátil. Ataques recientes en Baréin dejaron heridos, mientras que Kuwait reportó daños en infraestructuras clave tras incursiones con drones. Al mismo tiempo, Israel intensificó bombardeos en el sur del Líbano, ampliando el alcance del conflicto.

En este contexto, el alto el fuego aparece más como una pausa táctica que como una solución definitiva. La continuidad de ataques y las diferencias sobre los términos del acuerdo evidencian que la desconfianza entre las partes sigue intacta.

Por ahora, la tregua ofrece un alivio limitado en medio de una crisis compleja, cuyo desenlace dependerá del éxito de las negociaciones y de la capacidad de los actores involucrados para contener una escalada que mantiene en vilo a la comunidad internacional.


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