Maestra vinculada hace 20 años en Medellín bajo el nuevo régimen docente, Alfonso hace parte actualmente del Comité Ejecutivo de Fecode, donde se desempeña como secretaria de Relaciones Internacionales. En las más recientes elecciones internas de la federación obtuvo la mayor votación a nivel nacional, con más de 12.600 sufragios, un resultado que, según afirma, fortaleció la cohesión interna del magisterio.
“Soy una maestra que ha sido una voz firme en la defensa de los derechos de carrera de los docentes del nuevo régimen. Mi trabajo no es reciente; viene desde el movimiento estudiantil secundarista y universitario en defensa de la educación pública y ha continuado en los barrios populares, con mujeres, comunidades campesinas y víctimas”, explicó.
Además de su rol en Fecode, Alfonso es secretaria técnica del Comité Nacional de Reparación Colectiva del Movimiento Sindical, instancia que articula a centrales como la CGT, la CTC, la CUT y Fecode en un proceso de reconocimiento y reparación a organizaciones sindicales afectadas por la violencia. “He trabajado siempre con víctimas y sectores sociales que han sido históricamente excluidos”, subrayó.
Educación como eje central
La defensa de la educación pública constituye el núcleo de su propuesta legislativa. Sin embargo, Alfonso plantea un enfoque que va más allá del financiamiento estatal.
“Defender la educación pública como derecho fundamental es clave, pero para mí es igual de importante entenderla como bien común”, señaló. Desde su perspectiva, no basta con garantizar recursos; es necesario definir el propósito social de la educación y su articulación con el territorio.
En ese sentido, propone vincular la política educativa con otros cinco ejes de su programa: ordenamiento territorial, defensa del agua y la vida, reparación colectiva, paz, derecho a la vivienda y trabajo digno. “Cuando una sociedad invierte en educación está invirtiendo en el futuro. La pregunta es: ¿qué futuro? ¿Para quién?”, cuestionó.
La candidata considera que universidades y colegios deben asumir un papel activo en la transformación regional. Criticó que muchas instituciones se hayan convertido en prestadoras de servicios desligadas de procesos investigativos que respondan a problemáticas locales, como inundaciones, crisis agrícolas o impactos ambientales.
“¿Para qué quieres una universidad en un territorio si no investiga cómo recuperar tierras o enfrentar emergencias climáticas? La educación debe estar conectada con la vida real de las comunidades”, afirmó.
Desarrollo rural y formación técnica
Alfonso destacó la necesidad de descentralizar y fortalecer la educación superior y técnica en zonas rurales, una meta que —según dijo— requiere mayor voluntad política y desarrollo programático.
Durante un recorrido por el suroeste antioqueño, relató, encontró contrastes significativos: colegios rurales vacíos frente a instituciones que han logrado dinamizar el territorio mediante proyectos productivos e innovación tecnológica.
“Conocí un corregimiento donde el rector trabaja con nanotecnología aplicada a cultivos de café y aguacate. Tienen granjas experimentales y proyectos agrícolas. Allí los estudiantes no se van; se forman y regresan para fortalecer la región. Ese es el modelo que debemos potenciar”, explicó.
A su juicio, los colegios agrícolas, tecnológicos y centros de formación técnica han sido subutilizados, y la reforma educativa debe incluir una revisión curricular y territorial que articule la educación con las vocaciones productivas locales.
Reforma política y rol del legislativo
Más allá del ámbito educativo, Alfonso plantea la necesidad de una reforma política que redefina el papel de las estructuras de representación en Colombia.
“No se trata solo de partidos y programas, sino de que quienes sean elegidos cumplan realmente una función social y respondan a los territorios”, afirmó. Para la aspirante, el Congreso debe recuperar legitimidad a través de mayor coherencia entre discurso y acción, así como de una relación más estrecha con las comunidades.
En el plano político, explicó que el Frente Amplio Unitario es una coalición conformada por cinco fuerzas con personería jurídica: el MAIS, La Fuerza Política, el PTC, Esperanza Democrática y el Partido Ecologista. Esta alianza fue creada específicamente para participar en la contienda al Senado y en algunas listas a Cámara.
Alfonso aclaró que su sector decidió no participar en la consulta interpartidista del 8 de marzo y que su respaldo en primera vuelta presidencial será para Iván Cepeda. Asimismo, manifestó su apoyo a la candidatura de Líner Campo a la Cámara de Representantes.
Trayectoria y llamado al electorado
La aspirante resaltó que su candidatura representa un “acumulado de luchas” que trasciende el magisterio. “He sido vocera de un sector docente, pero también de víctimas y organizaciones sociales. Mi experiencia está en la construcción de política pública y en el trabajo colectivo”, señaló.
En su mensaje final, invitó a la ciudadanía a respaldar su propuesta como una alternativa con trayectoria social y conocimiento legislativo.
“Invito a que elijan una mujer con historia en las luchas sociales, que entiende lo que significa el trabajo legislativo para el país. En el tarjetón se marca el logo del Frente Amplio Unitario y el número 6”, concluyó.
Con una agenda centrada en educación, territorio y reforma política, Martha Rocío Alfonso busca llegar al Senado con la bandera de la educación como motor de transformación y eje articulador de un proyecto de país más equitativo y conectado con las realidades regionales.


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