En una reciente entrevista, Cepeda descartó que sus rivales directos sean otros candidatos y afirmó que la disputa de fondo es ideológica. Según explicó, su proyecto representa una visión de futuro, mientras que el sector que asocia con Uribe encarna una política basada en la confrontación y el odio.
Sobre Paloma Valencia, sostuvo que intenta proyectarse como una figura de centro, aunque, en su opinión, mantiene posturas de derecha radical. En ese sentido, insistió en que su contienda no es con candidaturas individuales, sino con el uribismo como corriente política.
El candidato también abordó su relación con el presidente Gustavo Petro, reconociendo coincidencias, pero señalando que la lucha contra la corrupción ha sido una deuda pendiente de los gobiernos en Colombia, incluido el actual. Afirmó que este problema se ha convertido en un sistema estructural dentro del Estado y que debió enfrentarse con mayor contundencia.
En cuanto a su fórmula vicepresidencial, defendió la elección de Aida Quilcué, destacando su valor simbólico y político en un contexto donde, según denunció, múltiples comunidades indígenas están en riesgo. Aseguró que su decisión no respondió a cálculos electorales, sino a la necesidad de visibilizar estas problemáticas.
Cepeda también denunció presuntas gestiones en su contra desde Estados Unidos, señalando que figuras de la derecha, incluido Uribe y sus aliados, habrían solicitado investigaciones en su contra. Frente a esto, pidió respeto por su candidatura y por el movimiento político que representa.
En materia de seguridad y paz, marcó distancia frente a algunas políticas del Gobierno actual, como el uso de bombardeos y el glifosato, aunque no descartó completamente su aplicación en escenarios específicos. Asimismo, dejó abierta la posibilidad de retomar negociaciones con el ELN si llega a la presidencia, siempre que existan condiciones adecuadas, y valoró los avances logrados en los procesos de diálogo recientes.

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