La menor se desplazaba como acompañante en una motocicleta de placas USK 28H, marca Victory, color gris con negro, modelo 2026, que era conducida por su madre, identificada como Rosa María Álvarez Guerrero. De acuerdo con la información preliminar recopilada por las autoridades, ambas regresaban desde el municipio de Calamar cuando ocurrió el hecho.
Las circunstancias exactas del accidente aún son materia de investigación. Una de las versiones iniciales señala que una tractomula habría pasado muy cerca de la motocicleta, generando una corriente de aire o maniobra que desestabilizó el vehículo. En un primer momento se pensó que el automotor involucrado podría tratarse de un vehículo eléctrico, aunque posteriormente se indicó que sería un camión de carga pesada.
Otra versión extraoficial sugiere que la conductora perdió el control de la motocicleta y colisionó contra un poste de alumbrado público ubicado en el separador de la vía. Esta hipótesis también está siendo evaluada por las autoridades de tránsito, que trabajan en la recolección de testimonios y en la revisión de posibles registros de cámaras de seguridad del sector.
Tras la caída, madre e hija quedaron tendidas sobre el pavimento. La menor sufrió un trauma craneoencefálico severo y fue trasladada de urgencia a la Clínica Campbell, donde el personal médico intentó realizar maniobras de reanimación. Sin embargo, minutos después de su ingreso se confirmó su fallecimiento.
La madre también resultó lesionada y fue llevada a un centro asistencial en Malambo, donde recibió atención médica. Hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre la gravedad de sus heridas.
La niña, hija única, residía junto a su madre en el mismo municipio. La noticia generó profunda consternación entre familiares, vecinos y allegados, quienes expresaron su dolor a través de mensajes en redes sociales. “Que Dios tenga esa angelita a su lado, descansa en paz mi niña y dale fortaleza a tu madre y a toda tu familia”; “Ve con Dios prima, duele en el alma”; “Esas motos no tienen estabilidad. Son muy livianas. Qué tristeza para su familia”, fueron algunos de los comentarios publicados tras conocerse el fallecimiento.
Las autoridades de tránsito mantienen abiertas las indagaciones para esclarecer con precisión cómo ocurrieron los hechos y establecer si hubo responsabilidad de terceros o si se trató de una pérdida de control del vehículo. El resultado de las investigaciones será clave para determinar eventuales sanciones o responsabilidades penales y administrativas.
El caso también reavivó el debate sobre las condiciones en las que los menores de edad pueden viajar como acompañantes en motocicletas en Colombia. Aunque no existe en la ley una frase explícita que prohíba transportar a niños por debajo de cierta edad, el marco normativo vigente ha establecido criterios de protección reforzada.
El Ley 2251 de 2022, conocida como Ley Julián Esteban, actualizó la política de seguridad vial en el país. Si bien no fija de manera textual una edad mínima para que un menor viaje en motocicleta, autoridades de tránsito han interpretado que el transporte de niños menores de 10 años constituye una conducta sancionable, bajo el principio de protección especial a la niñez.
Por su parte, el Ley 769 de 2002 (Código Nacional de Tránsito) establece reglas generales de seguridad para la circulación y el transporte de pasajeros, pero tampoco consigna de manera literal una edad mínima específica para acompañantes en motocicleta.
En la práctica, transportar a un menor de 10 años puede acarrear una multa equivalente a 15 salarios mínimos legales diarios vigentes (Smldv) y la inmovilización del vehículo, de acuerdo con la tabla de infracciones aplicable.
Además, algunas ciudades han adoptado regulaciones propias. En Bogotá, por ejemplo, el Decreto 035 de 2009 restringe desde hace años el transporte de menores de diez años y mujeres embarazadas en motocicletas en determinados usos viales del Distrito.
En cuanto a la conducción, la edad mínima legal para manejar una motocicleta de uso particular en Colombia es de 16 años, siempre que se cumplan los requisitos de formación y registro ante las autoridades competentes.
Mientras avanzan las investigaciones sobre lo ocurrido en Malambo, la tragedia deja nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de los menores como pasajeros en este tipo de vehículos y reabre la discusión sobre la necesidad de fortalecer medidas de prevención y cultura vial en el país.

0 Comentarios