En la misiva, fechada el viernes 23 de enero de 2026 y firmada por Lafaurie, la pareja expresa su inconformidad con el rumbo del partido y con la falta de garantías políticas para Cabal. “No queremos continuar en el partido. Sentimos que no tenemos espacio”, señala el documento, en el que además se solicita una “salida digna” mediante la escisión del Centro Democrático, con el fin de que Cabal pueda conformar su propia agrupación política.
La carta se conoció públicamente después de la convención nacional del partido, realizada el sábado 24 de enero, en la que Paloma Valencia fue proclamada candidata única a la Presidencia. Según Lafaurie, la solicitud de escisión no fue puesta a consideración durante dicho encuentro, a pesar de que la ley establece que este tipo de decisiones deben discutirse en una convención nacional.
La reacción del partido fue inmediata. Paloma Valencia descartó de plano la posibilidad de una división interna y afirmó en declaraciones a Blu Radio que “no habrá escisiones de partido”. La senadora resaltó el aporte político de Cabal al uribismo y aseguró que incluso le propuso gerenciar su campaña presidencial, ofrecimiento que, hasta ahora, no ha recibido respuesta.
María Fernanda Cabal ha sido una de las figuras más visibles del ala dura del uribismo. Ubicada ideológicamente a la derecha del propio Uribe, la senadora caleña ha protagonizado múltiples controversias, como cuando negó el genocidio de la Unión Patriótica, un crimen reconocido por el Estado colombiano. Este sector radical, aunque minoritario dentro del partido, ha venido ganando tracción por fuera de la colectividad, en alianza con figuras como el abogado Abelardo de la Espriella.
Aunque Cabal aceptó inicialmente la designación de Valencia como candidata presidencial, siempre manifestó dudas sobre la metodología utilizada en las encuestas internas. Finalmente, Valencia se impuso con el 46 % y el 17 % en las mediciones realizadas, resultado que terminó por profundizar las tensiones.
El cisma se produce en un momento clave para el Centro Democrático, cuando Valencia aparece como favorita para ganar la consulta de la centroderecha. La posible “deslealtad” del voto uribista más radical se ha convertido en una preocupación para su campaña y en un flanco de ataque para sus competidores.
En medio de este panorama, Cabal difundió el domingo 25 de enero un video en redes sociales junto a su hijo, Juan José Lafaurie, abogado de la Universidad Javeriana. En el mensaje, la senadora afirmó sentirse aliviada tras su salida del partido: “Me quité un edificio de encima. Me fui, me relajé y me quité un edificio de encima, pero no dejé de trabajar un solo día. Llegué renovada”. En ningún momento se refirió al Centro Democrático, a Álvaro Uribe ni a Paloma Valencia.
El escenario político para Cabal, sin embargo, es complejo. La decisión de permitir una escisión depende exclusivamente de las directivas del partido y de su jefe único, Álvaro Uribe. Además, el proceso debe ser aprobado por la convención nacional y posteriormente por el Consejo Nacional Electoral. Si no se convoca una nueva convención antes de las elecciones parlamentarias de marzo, la estrategia de Cabal podría fracasar.
Hasta ahora, el expresidente Uribe no se ha pronunciado sobre la carta ni sobre la renuncia de Cabal y Lafaurie. En sus redes sociales, especialmente en X, ha mantenido su respaldo público a la candidatura de Paloma Valencia, mientras el uribismo enfrenta una de sus fracturas internas más delicadas en plena carrera presidencial.
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