La posibilidad de que América Latina y el Caribe enfrenten uno de los episodios de El Niño más intensos de las últimas décadas llevó al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) a anunciar la disposición inicial de 1.000 millones de dólares para apoyar a los países de la región en la preparación y respuesta frente a eventuales emergencias durante 2026 y 2027.
El anuncio adquiere especial relevancia para Colombia y, particularmente, para la región Caribe, donde las condiciones climáticas asociadas al fenómeno pueden traducirse en mayores temperaturas, disminución de las precipitaciones y presión sobre la disponibilidad de agua.
CAF anunció que trabajará con gobiernos nacionales y locales, bancos de desarrollo, entidades financieras y el sector empresarial para fortalecer la capacidad de anticipación y respuesta ante los posibles efectos del fenómeno.
La entidad también anunció asistencia técnica, ayuda humanitaria y la elaboración de un Libro Blanco con recomendaciones y buenas prácticas para la gestión de emergencias relacionadas con fenómenos naturales.
El Niño se fortalece y el Caribe está entre las regiones bajo vigilancia
La advertencia no parte únicamente de las proyecciones internacionales. En Colombia, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) viene registrando desde hace varios meses el fortalecimiento de las condiciones de El Niño.
En su actualización de septiembre, el instituto señaló que el fenómeno se encuentra en fortalecimiento y estimó en más de 90 % la probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y comienzos de 2027. Además, elevó al 75 % la probabilidad de que el episodio se ubique entre los más intensos de los últimos 76 años.
El Ideam también advierte que Colombia atraviesa actualmente una temporada de lluvias, pero que esta circunstancia no contradice la presencia de El Niño. El comportamiento de las precipitaciones puede variar de un territorio a otro y evolucionar durante los próximos meses.
Para la región Caribe, las señales son particularmente importantes. Informes técnicos del Ideam han proyectado para esta zona precipitaciones por debajo de los promedios históricos, especialmente durante determinados periodos del segundo semestre, acompañadas de temperaturas superiores a las habituales.
Esto significa que departamentos como Atlántico, Magdalena, Bolívar, Cesar, La Guajira, Córdoba y Sucre deberán mantener especial atención sobre la disponibilidad de agua, los sistemas de abastecimiento, las condiciones de los sectores agrícola y ganadero y el riesgo de incendios forestales.
¿Qué puede significar un ‘súper Niño’ para el Caribe?
El fenómeno de El Niño modifica los patrones de circulación atmosférica y puede generar efectos muy diferentes según la región. En el Caribe colombiano, uno de los principales riesgos asociados es la combinación de temperaturas elevadas y menores precipitaciones, que puede aumentar la presión sobre las fuentes de agua.
El escenario también puede afectar actividades agropecuarias y pesqueras, incrementar la demanda de agua y energía y generar dificultades para comunidades rurales que dependen directamente de las condiciones climáticas.
El propio Ideam ha advertido que las regiones Caribe, Andina y Pacífica están entre las zonas colombianas donde las condiciones de El Niño pueden tener una incidencia importante sobre las lluvias y las temperaturas.
No obstante, los especialistas advierten que El Niño no significa que necesariamente dejará de llover en el Caribe ni que todos los municipios experimentarán las mismas condiciones. El comportamiento del clima depende también de otros fenómenos atmosféricos y de la evolución particular de cada territorio.
CEPAL advierte sobre el impacto económico
La preocupación trasciende el ámbito meteorológico. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió en septiembre que un episodio extremo de El Niño podría provocar una pérdida acumulada de al menos 2 % del PIB regional en un horizonte de tres años.
El organismo también estima que el impacto sobre los ingresos de los hogares podría llevar a 4,8 millones de personas adicionales a la pobreza hacia finales de la década frente a un escenario sin El Niño.
Según la CEPAL, los efectos pueden trasladarse a sectores como agricultura, energía e infraestructura, además de afectar los precios, el abastecimiento y las cadenas de suministro.
El organismo recoge además las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), según las cuales existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026-2027, mientras que la probabilidad de un evento de magnitud histórica o “súper El Niño” se estima en 69 %.
Prepararse antes de que llegue la parte más fuerte
Ante este panorama, la principal recomendación de las autoridades es no esperar a que se produzcan las emergencias para actuar.
El Ideam ha insistido en la necesidad de que las autoridades territoriales y los diferentes sectores adopten medidas anticipatorias frente a posibles déficits de lluvia, aumento de temperaturas, presión sobre los recursos hídricos e incendios forestales.
En ese contexto, los recursos anunciados por CAF buscan precisamente fortalecer la preparación antes de que se materialicen los mayores impactos.
La entidad anunció que el tema será abordado además en la primera Reunión de Ministros de Economía de América Latina y el Caribe dedicada a la gestión financiera de los riesgos naturales, prevista para los días 27 y 28 de enero de 2027 en Panamá.
La advertencia para el Caribe colombiano, por tanto, no significa que la región esté ante una emergencia climática inevitable, pero sí ante un escenario que exige preparación. El comportamiento de las lluvias, las temperaturas y la disponibilidad de agua durante los próximos meses serán algunos de los principales indicadores para determinar la magnitud de los efectos de El Niño en cada territorio.
Por ahora, la señal de los organismos científicos es clara: El Niño ya está presente, continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad excepcional entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

0 Comentarios