Según informó la administración del presidente Daniel Noboa, la denominada “tasa de seguridad” pasará del 100 % al 75 % a partir del 1 de junio de 2026. La decisión, explicó el Ejecutivo ecuatoriano mediante un comunicado oficial, busca avanzar hacia mecanismos de cooperación en materia de seguridad y fortalecer la articulación entre las dos naciones, especialmente en la zona fronteriza.
La medida llega tras varios meses de escalada comercial. La disputa inició el 21 de enero de 2026, cuando Noboa impuso un arancel del 30 % a productos colombianos, argumentando la necesidad de exigir mayores acciones frente al narcotráfico y la minería ilegal en los 586 kilómetros de frontera compartida. Posteriormente, el gravamen fue aumentando progresivamente hasta alcanzar el 100 %, lo que impactó de forma significativa el intercambio comercial.
Este escenario ha golpeado especialmente a las regiones fronterizas y a sectores productivos clave. El departamento del Valle del Cauca, por ejemplo, ha sido uno de los más afectados, dado que Ecuador es uno de sus principales destinos de exportación. Industrias como la azucarera han visto restringido su acceso a ese mercado, donde tradicionalmente colocan decenas de miles de toneladas anuales.
En respuesta a las medidas ecuatorianas, el Gobierno del presidente Gustavo Petro también adoptó acciones arancelarias. Colombia impuso gravámenes a 191 productos importados desde Ecuador, con tarifas que oscilan entre el 35 % y el 75 %, con el objetivo de proteger la industria nacional, el empleo y el abastecimiento interno.
La reducción anunciada por Ecuador representa ahora un gesto de distensión en medio de la crisis comercial. No obstante, el futuro de la relación bilateral dependerá de los avances concretos en cooperación en seguridad, uno de los principales puntos de fricción entre ambos gobiernos.

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