La tensión geopolítica, sumada a ataques sobre infraestructuras clave y la incertidumbre sobre la estabilidad en la región, ha impulsado también el alza del gas, que se encareció más del 70% en Europa.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, subió cerca de un 49% y se ubica alrededor de los 100 dólares, su nivel más alto desde 2022.
Mercados en rojo por temor a desaceleración
El encarecimiento de la energía ha golpeado con fuerza a las principales bolsas del mundo. En Europa, el índice IBEX 35 cayó un 8,49%, mientras que las plazas de Fráncfort, París, Londres y Milán registraron pérdidas superiores al 8%.
En Asia, los descensos fueron aún más pronunciados, con caídas de hasta el 12,9% en Seúl y del 9,31% en Tokio. En Estados Unidos, el Nasdaq lideró las pérdidas con una caída superior al 16%, seguido por el Dow Jones y el S&P 500.
Según analistas, este comportamiento refleja el temor a una desaceleración económica global, impulsada por el aumento de la inflación y la expectativa de que los bancos centrales se vean obligados a subir las tasas de interés.
Ganadores y perdedores del shock energético
Los sectores más sensibles al ciclo económico, como el consumo, la banca, el turismo y las aerolíneas, han sido los más afectados por la volatilidad. También han sufrido las empresas industriales vinculadas a materias primas.
En contraste, las compañías energéticas han salido beneficiadas. Firmas como Repsol registraron fuertes alzas impulsadas por el encarecimiento del crudo, mientras que algunas empresas de energías renovables lograron avances moderados.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión
Uno de los focos críticos del conflicto es el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo. La incertidumbre sobre su apertura ha elevado la presión sobre los mercados.
El presidente Donald Trump anunció que ha pospuesto hasta el 6 de abril el ultimátum a Irán para garantizar el paso seguro por el estrecho, en medio de contactos indirectos entre ambos países. Sin embargo, Teherán ha negado que existan negociaciones formales.
Mientras tanto, reportes de tráfico marítimo indican que algunas embarcaciones han tenido que modificar sus rutas ante la falta de garantías de seguridad, lo que refuerza el nerviosismo en el comercio energético global.
Un escenario de alta incertidumbre
Pese a que el oro suele actuar como refugio en tiempos de crisis, su precio ha caído cerca de un 14%, en un contexto donde los inversores buscan liquidez y el dólar se fortalece.
En paralelo, la incertidumbre también se extiende a los mercados de deuda y crédito, mientras los inversores anticipan posibles ajustes en la política monetaria de entidades como el Banco Central Europeo y la Reserva Federal.
Con la guerra aún sin una resolución clara, los mercados se mantienen en tensión. La evolución del conflicto y, especialmente, la situación en el estrecho de Ormuz serán determinantes para el comportamiento de los precios de la energía y la estabilidad económica global en las próximas semanas.
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