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| Foto: EL TIEMPO |
La concentración se realizó en el parque de San Antonio, bajo el calor del mediodía, y contó con la presencia de su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, así como de varios congresistas electos y dirigentes políticos.
Un discurso sin matices ni rectificaciones
Bajo el título “Con el poder de la verdad alcanzaremos la reconciliación de Antioquia y de Colombia”, Cepeda dejó claro que no moderaría su postura frente a temas sensibles de la historia reciente del país.
“No vengo a retractarme ni a rectificar”, afirmó el candidato, quien insistió en que su proyecto político se basa en la defensa de la verdad histórica como camino hacia la reconciliación.
En ese contexto, lanzó duras acusaciones contra Uribe, señalando presuntos vínculos históricos con estructuras del narcotráfico y el paramilitarismo, lo que generó reacciones inmediatas en distintos sectores.
Memoria, violencia y mensaje político
Durante su intervención, Cepeda apeló a la memoria histórica, recordando episodios de violencia en Colombia, desde la masacre de las bananeras hasta los falsos positivos. También evocó el atentado de 1995 en el mismo parque, donde una bomba destruyó la escultura “El Pájaro” del maestro Fernando Botero.
“El país no puede olvidar, pero tampoco quedarse atrapado en el dolor”, sostuvo, en una de las líneas centrales de su discurso.
Un acto marcado por tensiones y símbolos
El evento no estuvo aislado del clima político que rodea la campaña. A un costado del parque, un grupo de ciudadanos recogía firmas para una Asamblea Nacional Constituyente con imágenes del presidente Gustavo Petro, una propuesta que el propio Cepeda ha mostrado disposición a reconsiderar en recientes acercamientos con otros sectores políticos.
Además, en la antesala del acto se volvió a mencionar el debate sobre la llamada “paz urbana”, impulsada por algunos sectores del oficialismo y criticada por episodios recientes en la ciudad.
El cierre: víctimas y memoria
El momento más emotivo llegó al final. Un grupo de madres de la Comuna 13, que buscan a sus familiares desaparecidos en La Escombrera, entregó al candidato una silueta simbólica en homenaje a las víctimas.
“Hay que luchar hasta encontrarlos a todos”, expresó una de ellas, en un acto cargado de significado que contrastó con el tono confrontativo del discurso político.
Polémica previa y decisiones judiciales
La visita de Cepeda se dio en medio de una fuerte polémica por declaraciones anteriores en las que calificó a Antioquia como epicentro de fenómenos como la parapolítica y la narcoeconomía, lo que generó rechazo de líderes políticos y empresariales.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, criticó esas afirmaciones y defendió el papel del departamento como “muro de contención” frente a proyectos políticos de izquierda.
Sin embargo, un juzgado de Medellín negó recientemente varias tutelas que buscaban sancionar a Cepeda por esas declaraciones, al considerar que su discurso no pretendía estigmatizar a la población, sino resaltar su capacidad de resiliencia.
Campaña en terreno clave
Con este acto, Cepeda refuerza su presencia en Antioquia, un territorio históricamente adverso para la izquierda, y mantiene una estrategia que combina mensajes de reconciliación con fuertes cuestionamientos al establecimiento político.
El candidato cerró su intervención con un mensaje optimista: aseguró que su movimiento tiene la fuerza suficiente para imponerse en primera vuelta el próximo 31 de mayo.
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