Universidades cierran carreras y empresas recortan empleos por avance de la inteligencia artificial


*El auge de la IA ya impacta la educación superior y el mercado laboral: programas académicos desaparecen y miles de trabajadores enfrentan despidos en medio de una transformación global.

La rápida expansión de la inteligencia artificial, que hace apenas unos años parecía un fenómeno emergente, comienza a generar cambios concretos y profundos tanto en la educación superior como en el mercado laboral. Lo que antes eran advertencias teóricas hoy se traduce en decisiones reales: universidades que cierran carreras y empresas que reducen su personal ante la automatización de tareas.

Uno de los casos más representativos se está registrando en China, donde varias instituciones educativas han iniciado una reestructuración académica para adaptarse a un entorno en el que muchas funciones tradicionales pueden ser realizadas por sistemas inteligentes.

Carreras que desaparecen en universidades

La Universidad de Comunicación de China ha sido uno de los ejemplos más visibles. Entre 2025 y 2026 eliminó al menos 16 programas académicos, muchos de ellos relacionados con las artes, como animación, diseño visual, producción audiovisual y música.

Su directivo, Liao Xiangzhong, explicó que el mundo se encamina hacia una “división del trabajo entre humanos y máquinas”, lo que obliga a replantear la formación universitaria. Según su visión, las instituciones deben concentrarse en enseñar habilidades que complementen a la IA, dejando a la tecnología aquellas tareas que puede realizar de manera más eficiente.

Este fenómeno no es aislado. Universidades como la Universidad de Nanchang, la Universidad de Jilin y la Universidad Normal del Este de China también han reducido o eliminado programas, especialmente en áreas artísticas y algunas disciplinas técnicas. Incluso la China University of Petroleum suspendió por completo las admisiones en carreras de arte.

Aunque el ajuste es más evidente en China, cambios similares empiezan a observarse en instituciones de Europa, Asia y Estados Unidos, donde se han reducido cupos en ciertas carreras y fortalecido programas enfocados en tecnología, análisis de datos y gestión de herramientas digitales.

El impacto también golpea el empleo

El efecto de la inteligencia artificial no se limita al ámbito académico. En el mundo laboral, grandes compañías tecnológicas han comenzado a reducir su fuerza laboral para priorizar inversiones en IA.

Empresas como Oracle han anunciado despidos masivos que alcanzan decenas de miles de trabajadores. Otras compañías como Dell, Meta y Amazon también han ejecutado recortes significativos mientras redirigen recursos hacia el desarrollo de esta tecnología.

De acuerdo con análisis recientes, los perfiles más afectados no son únicamente los tradicionales, sino también aquellos considerados hasta hace poco como “empleos del futuro”. Programadores, analistas de datos, especialistas en atención al cliente y trabajadores de tareas administrativas figuran entre los más vulnerables a la automatización.

Un informe de la firma Challenger, Gray & Christmas señala que la inteligencia artificial fue responsable del 25 % de los despidos registrados en marzo en Estados Unidos. Además, estimaciones de Goldman Sachs indican que entre el 6 % y el 7 % de los empleos podrían desaparecer a medida que la tecnología se generalice.

Incluso líderes empresariales han advertido sobre el alcance del cambio. Jim Farley aseguró que “literalmente la mitad” de los trabajos de oficina podrían ser reemplazados en el futuro.

Un cambio estructural en la educación

Ante este panorama, expertos coinciden en que las universidades deben transformar su enfoque. Más que eliminar carreras, el desafío radica en redefinir qué y cómo se enseña.

Especialistas en educación señalan que el énfasis está migrando hacia habilidades como el pensamiento crítico, la supervisión de sistemas automatizados y la capacidad de trabajar junto a la inteligencia artificial.

En palabras de analistas del sector, el objetivo ya no es competir con la tecnología, sino aprender a utilizarla estratégicamente. Esto implica formar profesionales capaces de interpretar, cuestionar y complementar los resultados generados por sistemas automatizados.

Un futuro aún incierto

El avance de la inteligencia artificial plantea interrogantes sobre el futuro del trabajo y la educación. Si tanto las carreras tradicionales como aquellas consideradas estratégicas están siendo impactadas, el reto para las instituciones y los gobiernos será anticiparse a estos cambios.

Más allá de la automatización, expertos advierten que el factor humano seguirá siendo clave en aspectos como la ética, la creatividad y la toma de decisiones complejas. En ese sentido, el futuro no necesariamente implica la desaparición del trabajo humano, sino su transformación.

Mientras tanto, la transición ya está en marcha. Universidades que ajustan su oferta académica y empresas que redefinen sus plantillas son señales claras de que la inteligencia artificial no solo está cambiando la forma en que trabajamos, sino también la manera en que nos preparamos para hacerlo.

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